Seis Naciones: la escala final

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AlRugby culmina análisis de las sedes de los seleccionados de este certamen

Quedó pendiente en el tour europeo que empezó la semana pasada visitar las tres ciudades donde el rugby marcó el pulso el sábado y domingo pasado. Quedaron por ser visitadas la Atenas del Norte, la Ciudad Luz y Baile Átha Cliath.



Edimburgo y Murrayfield



Hay pocas sensaciones más fuertes para un turista ovalado que estar en el Castillo de Edimburgo, mirando hacia una ciudad que impacta por su historia y por edificaciones que festejan siglos y no años, mientras un gaitero, en su típico kilt (pollera), toca Scotland the Brave. Bajando por High Street desde el promontorio donde está el castillo, se ve la ciudad y su diseño medieval. En el Old Town y la Royal Mile toma calor la previa de un test-match.

Patrimonio de la Unesco desde 1995, Edimburgo se transforma en un fin de semana de Seis Naciones, mas allá de que el presente del rugby escocés hace que cueste llenar Murrayfield, estadio inaugurado en 1925 y renovado en los 90. Los cuatro kilómetros al estadio, con mucha gaita y pollera, tienen varias paradas obligadas. La sed de los fans tiene mucho de lo que en inglés llaman watering holes en el camino. El último pub es el bien llamado Murrayfield Hotel & Lodge, a cien metros del estadio.

Una vez adentro, los escoceses son fríos, tanto como el clima habitual del estadio más al norte del rugby de primer nivel. Lo que hace hervir la sangre es el himno no oficial de Escocia: Flower of Scotland. Escrito en 1967 por RoyWilliamson, de The Corries se refiere a la victoria escocesa en la batalla de Bannock-burn en 1314. Tan poco tienen para celebrar habitualmente los escoceses que se remontan a... 699 años atrás. Nombre oficial: Murrayfield Stadium. Inaugurado el 21 de enero de 1925. Capacidad 67.130 espectadores.



Paris y el Stade de France



Oh la lá, ¡París, París! Cuesta escribir de París sin caer en el embrujo de las adjetivaciones. Por eso, vamos a usar estadísticas del 2011. Recibió 28,9 millones de visitantes convirtiéndola en el destino turístico más popular del mundo; 88,1 millones pasaron por sus aeropuertos. Sesenta y ocho puentes cruzan los trece kilómetros del Sena. Ciento treinta y cuatro museos, 143 teatros. Se filmaron escenas de 940 películas en la Ciudad Luz. El boulevard Périphérique es la circunvalación parisina de 35 kilómetros. Sí, sé que estoy lejos de honrar a una ciudad que tiene íconos turísticos como la Torre Eiffel, Champ de Mars, Les Invalides, Notre Dame, el Louvre, el Musée d'Orsay, el Pantheón, el barrio de Montmartre, Saint Chapelle, el Quartier Latin, Champs Elysées, el Centro Pompidou, el Arco del Triunfo... Podría seguir y seguir.



París merece una visita más allá del rugby. El fin de semana del Seis Naciones es notorio aunque no altera el orden de por sí fulgurante de la ciudad. El estadio está a ocho kilómetros al norte del Louvre. Se empieza a notar el color en el transporte, pues dos estaciones (una de tren, otra de metro) llegan a unos 500 metros del sexto estadio más grande de Europa. El escenario se construyó para el Mundial de fútbol de 1998 aunque se inauguró en enero de ese año con el arranque del Cinco Naciones contra Inglaterra. El único estadio en que se jugaron las finales mundiales de fútbol y rugby es moderno, bien pensado y de gran visibilidad. Escuchar a los franceses gritar la Marsellesa justifica el valor de la entrada. Nombre oficial: Stade de France. Inaugurado el 28 de enero de 1998. Capacidad 81.338 espectadores.



Dublín y el Aviva Stadium



Su nombre en el poco usado irlandés es Baile Átha Cliath, pero todos la conocemos como Dublín, la capital irlandesa. En una de las ciudades más antiguas de Europa se respira arte y música al caminar por sus calles. Los irlandeses son abiertos y simpáticos, mucho más si tienen frente a ellos esa cerveza negra tan típica de este país como es la Guinness. El abstemio, como es mi caso, sufre en una ciudad que tiene mil pubs. Con un 50% de la población menor a los 25 años, hay gran movida. Ciudad de grandes escritores comoWilliam ButlerYeats, George Bernard Shaw, Samuel Beckett, Oscar Wilde, Jonathan Swift y el creador de Drácula, Bram Stoker, es la locación elegida por James Joyce para su obra cumbre, Ulises. U2 se formó aquí, cualquier otro músico o bandas salidas de Dublín empalidecen ante la sombra de Bono y su grupo. Actores de primer nivel también acompañan la lista (Gabriel Byrne, Colin Farrell y Jonathan Rhys Myers, algunos de los recientes). La céntrica Dublin University y su Trinity College son prueba visible de la educación irlandesa.

El rugby de la ciudad, sede de las oficinas del International Rugby Board frente a St. Stephen's Green (el más grande de los parques céntricos), es ciento por ciento Leinster durante el año pero se vuelve verde cuando el seleccionado juega en el Aviva Stadium. Hasta 2006 se jugaba en el Lansdowne Road, que fue derribado para construir el único estadio del Seis Naciones con un sponsor por nombre. Sigue llegán-dose por la mítica calle Lansdowne (desde el centro no son más de tres kilómetros) y la estación de tren casi dentro del estadio continúa escupiendo hinchas por centena. Siendo tan amistosa, gane o pierda el local, Dublín es única para asegurarse lo que ellos llaman 'craic' (un buen momento). Y ahí, qué mejor que pasar por la zona de Temple Bar, al sur del Río Liffey... Nombre oficial: Aviva Stadium. Inaugurado el 14 de mayo de 2010. Capacidad 51.700 espectadores.

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