Semana hecha con “copy”

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Esto fue tan sencillo -cofastidioso-, si el interesado en Bolsa vio la primera rueda de la semana: las ha visto todas, aunque se haya perdido las que siguieron. Un mal que no fue sólo patrimonio del recinto local, sino que resultó una bruma que -tipo «smog»- no permitió alzar la vista, para aspirar a un despegue.

Un férreo «efecto suelo» de los indicadores, con operadores siendo disciplinados soldados de la resistencia para evitar que las defensas cedan. Ayer, la cuarta rueda sufrió a la misma «hambruna» de novedades y solamente aparecieron ciertas señales, negativas, que fueron sentidas en Europa y más diluidas en el resto de las zonas. Se instaló la palabra «incertidumbre», en el caso de España y ver qué harán con su pedido formal de ayuda, generando descensos en general. Previamente, Shanghái había dado la nota -con su baja del 2,3 por ciento- derivada de su freno económico evidente.

Después, sólo privó el desierto: que cruzó el Dow, con diferencia desechable, también el Bovespa -neutro- y con muy leve desnivel en el Merval, mejora del 0,27 por ciento. Un mínimo en 2.474 puntos, modificado hasta llegar a un cierre que generó la ilusión óptica del número redondo -2.500 puntos- sin aportar otro valor que haber recuperado terreno perdido antes.

Menudencias

Diferencias adversas, con 23 aumentos por 39 plazas con bajas, si se puede extraer algún rasgo favorable: vino de parte de un monto de negocios que dejó de caer. Al menos, haciendo $ 28 millones -pobres, pero saliendo del mínimo- y tal conjunto de menudencias, a las que hay que rastrear con lupa. La cuarta fecha dejó de molestar. La Bolsa, cansadora.

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