5 de agosto 2009 - 01:08

Senado hoy en guerra para derogar subas en el gas

• El kirchnerismo, dividido, escuchó argumentos para intentar una defensa

Miguel Pichetto
Miguel Pichetto
El kirchnerismo no podrá frenar hoy en el Senado el debate sobre las tarifas de gas que puso contra las cuerdas al Gobierno. Anoche el bloque oficialista y el radical, cada uno por su lado, comenzaron a preparar las armas para una pelea donde la oposición forzará al máximo la derogación de ese decreto y el kirchnerismo bloqueará cualquier intento de votarla. La pregunta es hasta dónde el oficialista Miguel Pichetto podrá bloquear la rebelión interna de su propia bancada contra un tarifazo en el gas que ningún senador o diputado peronista puede defender en su provincia.

Pichetto está preso de las presiones propias y de la promesa que les hizo a los senadores en la última sesión de permitir el debate del cuestionado decreto de Cristina de Kirchner que habilitó la aplicación de un cargo específico, entre otras subas, para financiar la importación de gas a mayor precio desde Bolivia.

Tarde o temprano, el Senado avanzará contra ese decreto, pero aunque no lo hiciera, esa medida tomada por Cristina de Kirchner ya tiene sentencia de muerte. La Justicia, con seguridad, terminará declarándola inconstitucional, entre otras cosas porque la Presidente no estaba habilitada a establecer un cargo específico para pagar el mayor costo de la importación de fluido. Pero, además, porque el decreto adolece de debilidades técnicas insalvables.

En ese escenario, los caminos frente a una derogación del Congreso o una nulidad desde la Justicia son acotados. Cristina de Kirchner debería, en ese caso, tomar alguna medida alternativa para sustituir ese decreto, pero debe hacerlo antes del 10 de diciembre, cuando la oposición con su nueva mayoría en el Congreso estará en condiciones de no volverle a renovar la Ley de Emergencia Pública. Sin esa ley, el Gobierno quedará preso de los diputados y senadores para tomar cualquier decisión de emergencia en torno a tarifas.

O, lo que es peor, la Presidente deberá regirse en la materia por lo que marca la ley, es decir, volver a los contratos de concesión originales que exigen una audiencia pública y ratificación parlamentaria para establecer nuevos cuadros tarifarios. Como sea, el panorama es sombrío para el Gobierno y alentador, de alguna forma, para los consumidores.

La sesión de hoy del Senado, aunque no termine decidiendo la derogación del decreto, se convertirá en una guerra en contra de toda la política energética que el Gobierno sostuvo desde que Néstor Kirchner asumió la presidencia.

Durísimo informe

Ayer los radicales recibieron en su reunión de bloque el durísimo informe que elaboró la Defensoría del Pueblo de la Nación sobre la espectacular suba en el gas que los usuarios recibieron en sus facturas y escucharon a los técnicos del partido en materia energética.

Allí sólo hubo malas noticias: «Los números de julio comparados con los de junio nos indican que no estamos en el pico del problema que afecta a los usuarios», les dijeron a los radicales. «Las facturas que reflejen los consumos de julio y agosto serán más impactantes que lo que hoy observamos».

Se criticó también el decreto por estar «lleno de imprecisiones y contradicciones. Hay imperfecciones en la forma de facturar en la formulación del decreto», les dijeron los técnicos. Pero sobre todo impactó que, tomando los propios datos de la Secretaría de Energía, los radicales no pudieron encontrar justificación al incremento de tarifas: «Los números no dan. Nada concuerda entre el valor de importación, el del gas licuado, el subsidio y el incremento tarifario. Esto ya es materia de investigación penal», se adelantó al final de la reunión.

En otra punta del Senado, el bloque de Pichetto escuchó a Daniel Cameron, secretario de Energía, que anoche corrió al Congreso para dar explicaciones a muchos senadores kirchneristas que no están dispuestos a pagar el costo político de apoyar en el recinto esta medida del Gobierno. Menos cuando se sienten maltratados por la Casa Rosada.

Junto con el interventor del Enargas, Antonio Pronsato, Cameron desgranó los datos para justificar el incremento.