Madrid - Los dirigentes independentistas catalanes acordaron hacer presidente de Cataluña a un líder que se encuentra en prisión preventiva, lo que mantiene la tensión con Madrid, que pidió un candidato libre de causas judiciales.
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Según informó ayer la prensa española, Jordi Sánchez, expresidente de la Asamblea nacional catalana (ANC), convocante de manifestaciones independentistas y en prisión desde el pasado 16 de octubre por impedir un operativo policial desplegado en Cataluña contra el referéndum separatista del 1 de octubre, sería el presidente.
Sánchez, acusado de un delito de sedición, resultó elegido diputado en los comicios del 21 de diciembre por la lista de Junts per Catalunya, encabezada por Puigdemont, quien tendría una presidencia "simbólica" desde Bruselas, donde se encuentra prófugo de la Justicia .
La elección de Sánchez como presidente cuenta con el apoyo del segundo partido independentista más votado, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), cuyo líder, el expresidente Oriol Junqueras, también se encuentra encarcelado y a quien el juez impidió asistir a los plenos del parlamento catalán. Pero abre la incógnita sobre si su condición de preso preventivo le permitirá ser investido y, en caso de hacerlo, si podrá mantenerse en el cargo ante la amenaza de inhabilitación que pesa sobre él.
La decisión corresponde al Tribunal Supremo. Madrid, que ya rechazó que Puigdemont presidiera Cataluña de forma telemática desde Bruselas como pretendía, se opuso a la candidatura de Sánchez.
"No hay voluntad de facilitar las cosas" sino "una voluntad de seguir con la tensión. Sería muy bueno que lo hagan con personas libres de causas judiciales", declaró el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo. A juicio del gobernante Partido Popular (PP), los independentistas siguen una estrategia de "provocación y autolesión".
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