“Séptimo día” es un espectacular tributo del Cirque a Soda Stereo

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"Séptimo día" del Cirque du Soleil es uno de los acontecimientos del año. Se trata de una propuesta diseñada a la medida de un target que privilegia, pero no se agota, en los fans de Soda Stereo, lo que abarca un universo de shows posibles desde la Argentina hasta México, pasando por toda Latinoamérica. El show es más un homenaje a la música e historia de la banda, acompañado por números precisos y perfectos a nivel visual, diseñados por los talleres del Cirque. Es por eso que se le reprochó que no es de lo mejor del Cirque en el aspecto circense, aunque el error de esta crítica está en que nunca buscó serlo. Con despliegue inusitado, fue concebido por los herederos de "Soda", Charly Alberti, Zeta Bosio y familiares de Gustavo Cerati, junto al Cirque, para impedir que la gran máquina se detuviera. Comenzó a pensarse luego de encuestas sobre la popularidad y vigencia de Soda en Latinoamérica y se completó con el disco "Séptimo día", que tiene la música del espectáculo y la realización de un documental sobre el show para HBO. Tras dos meses de Luna Park con entradas agotadas (van de 680 a 3.950 pesos) debutó el 8 de marzo y sigue hasta el 14 de mayo. Luego irá a Córdoba, Lima, Santiago (Chile) y Bogotá.

El espectáculo asombra en lo artístico, con una puesta que toma mucho de "Fuerzabruta" (o de los pioneros "De la Guarda" o "La fura dels Baus"), con el añadido de megaescenografías en permanente mutación, lo que genera que el público se vaya moviendo al compás y se sorprenda con diferentes números en escenarios cambiantes. Se trata de algo inédito en los shows de la compañía canadiense, que suele montar un main stage con platea de espectadores sentados en sillas. Son varios los puntos inéditos, si se piensa que el grupo, que comenzó en Quebec como circo callejeró, derivó en compañía multinacional que armó sus espectáculos con música de Elvis Presley, Los Beatles, Michael Jackson y ahora con Soda Stereo.

El Cirque regala números acrobáticos para el recuerdo en cuanto a su fusión perfecta con las letras de Soda. Los temas y palabras son reproducidos por trapecistas o acróbatas con poesía delicada. A destacar, el magistral número de sogas al ritmo de "Vitaminas" y "Mi novia tiene biceps", los diábolos y también los forzudos en ruedas gigantes que se abren camino entre el público del campo.

Espectacular el "Hombre al agua", el artista inmerso en una pecera durante los casi 7 minutos que dura el tema (es especialista en apnea y parece tomar aire de algún objeto, tal vez la guitarra) y la "sirena" que lo seduce en ese cubo acuático. También impresionan las dos secuencias de video creado y proyectado en vivo sobre la gran pantalla: con "Sobredosis de TV" hubo espacio para lo clownesco de la mano de Toto Castiñeiras como el hombre catódico, en una magnífica labor del cámara y editor en vivo; mientras, el momento en que una artista crea figuras con sus manos esparciendo arena sobre una pantalla, por la que deambula una acróbata a la deriva, alcanza el grado máximo de sofisticación técnica y belleza al son de "Un millón de años luz". Explosión del público con las clásicas "Persiana americana", "Cuando pase el temblor" y el cierre a todo color y saltos mortales con "De música ligera". El "Gracias totales" de Gustavo Cerati aparece sobreimpreso, cuando se encienden las luces, junto a los rostros de un trío que, conforme pasan los años, parece hacerse más grande.



=Cirque du Soleil, "Séptimo Día, no descansaré". Dir.: Michel Laprise. Mús.: Soda Stereo. Luna Park.

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