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Sequía en la plaza: bonos, dólar y Bolsa, con escasos negocios

En años anteriores esta diferencia se hacía sentir. Era un freno brusco a la actividad. Pero con los actuales volúmenes diarios, el acortamiento de la semana pasará inadvertido. El mercado de bonos y el cambiario no tienen tantos jugadores y mueven la cuarta parte de lo que operaban antes de la crisis del campo. En realidad, el mercado de los bonos comenzó a declinar a fines de enero de 2007, cuando el Gobierno intervino el INDEC y alteró los índices de precios por los que indexan los bonos en pesos. La decadencia desde aquel momento hasta hoy fue tan rápida como profunda. La estrategia de mostrar a un país sin inflación derrumbó los bonos y dejó a la Argentina sin crédito, un instrumento que en medio de la crisis internacional se está extrañando. Se pagó un precio exagerado por tan poco beneficio, porque nadie creyó en los datos del INDEC. Desde aquel día, la Argentina se convirtió en un país sin estadísticas confiables.
El crecimiento del mercado cambiario que se vio en los tres últimos días de la semana pasada, donde por primera vez el Forex-MAE operó más de u$s 200 millones diarios, se debió a las mayores compras del Banco Central. En los tres días, la entidad que preside Martín Redrado incrementó las reservas en casi u$s 280 millones, a u$s 46.260 millones. A principios de la semana pasada, estaban en u$s 45.985 millones. (Cabe recordar que las reservas no reflejan las compras de divisas, porque al bajar el precio del euro el jueves y viernes pasado, cayó el valor de las reservas que están nominadas en la moneda única.)
Los privados siguen ajenos al mercado mayorista. Los exportadores liquidan las divisas necesarias para mantener su capital de trabajo, pero no salen a vender lo que tienen acopiado. Esperan tiempos mejores. Como los bancos deben informar quién hace fuertes compras, el «bid» (demanda) de las pantallas está desierto. No quieren ser llamados por teléfono por Guillermo Moreno o recibir una inspección del Central o la AFIP. Es el Central el que barre con todas las posiciones de venta.
Hasta ahora, las medidas que anunció la Presidente para que se frene la caída de la actividad económica tuvieron una recepción nula en el mercado. No mejoró los precios de los bonos ni le quitó demanda minorista al dólar. El viernes esta demanda del público arreció por el cobro de aguinaldos, que en vez de destinarse al consumo, como lo imaginó la Presidente, se refugian en dólares.


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