4 de febrero 2015 - 00:00

Sergio Amigo examina el amor según Shakespeare

Sergio Amigo reside en Londres, donde enseña teatro en las cárceles a internos que jamás en su vida oyeron hablar de Shakespeare.
Sergio Amigo reside en Londres, donde enseña teatro en las cárceles a internos que jamás en su vida oyeron hablar de Shakespeare.
El actor y director Sergio Amigo se instaló en Londres hace 15 años con el propósito de leer a Shakespeare en inglés (Tenía 41 años y me dije: es ahora o nunca). Desde entonces, se convirtió en un especialista en la materia (es titular de la cátedra Political Shakespeare en el Morley College), ha dirigido obras de diversos autores y desde hace 7 años enseña teatro en la prisión más superpoblada de Europa (donde estuvo Oscar Wilde antes de ser trasladado a la cárcel de Reading).

En la actualidad, también dirige el Calder Bookshop & Theatre, una librería especializada en teatro y política que cuenta con su propia sala teatral. Formado en la escuela de Agustín Alezzo, Amigo vuelve cada tanto a Buenos Aires para asistir a congresos sobre teoría teatral o para presentar algún nuevo trabajo, en este caso, se trata de una versión escénica del poema de William Shakespeare Venus y Adonis interpretado por Bernardo Forteza y traducido con rima en español por Mariano de Vedia y Mitre. Se exhibe en el Teatro del Abasto (Humahuaca 3549), los domingos a las 19. Dialogamos con él:

Periodista: ¿Cómo es enseñar teatro en una cárcel?

Sergio Amigo:
A mí me cambió la vida. Fui con el prejuicio que tenemos todos de pensar que los ingleses son como David Niven y que cualquiera de ellos sabe de Shakespeare. Pero sólo lo conoce la clase media que leyó su obra en la escuela. La clase trabajadora blanca es muy sufrida, como la que muestra Ken Loach en sus películas, y la población carcelaria es, en su mayoría, negra y musulmana. Al principio me tocó trabajar en mis clases con abusadores, violadores y ex policías. Después trabajé con presos comunes e incluso con asesinos. Ahí cayeron todos mis prejuicios y tuve que modificar mi modo de trabajar.

P.: ¿De qué manera?

S.A.:
Hasta ese momento me había especializado en Shakespeare y en Beckett y luego fui girando hacia un teatro más social y político, inspirado en el Teatro del oprimido de Augusto Boal y en las teorías pedagógicas de Paulo Freire. El trabajo con los alumnos tenía que ser más inmediato y acorde a sus necesidades. Desde entonces, ellos eligen el material con el que quieren trabajar y expresan su manera de ver el mundo con una conciencia crítica. Hicieron una obra sobre la vida de Nelson Mandela mezclada con textos de Shakespeare; porque en Robben island, donde él estuvo preso 27 años, no se permitían libros. Entonces, contrabandearon las obras completas de Shakespeare haciéndolas pasar por biblias. Con este trabajo ganaron The Gold Award, un premio nacional que distingue a las obras de arte hechas en lugares de encierro, como hospitales y cárceles.

P.: Con Venus y Adonis se tomó un respiro del teatro político...

S.A.:
Sí, es una obra sobre la naturaleza del amor. Así como el teatro de Shakespeare está lleno de poesía, sus poemas y sonetos están llenos de dramaticidad. El argumento está basado en un pasaje de Las metamorfosis de Ovidio al que Shakespeare le introdujo sus tópicos recurrentes: la génesis del deseo, el efecto devastador del tiempo, la fugacidad de la belleza, los senderos que inevitablemente conducen este mundo al caos...

P.: Venus despliega todas sus armas para seducir a un jovencito cuya atención está puesta en cazar un jabalí. Pero el desinterés de Adonis enardece aún más a la diosa y funciona como resorte erótico para el lector.

S.A.:
Así es. El insiste en que no conoce el amor ni quiere conocerlo y ella le ruega, lo amenaza, lo seduce con caricias, le quiere dar celos con Marte... Y para convencerlo de que se entregue a ella, a veces roza el ridículo. Sólo logra poseerlo por un segundito. Luego, él se va a cazar el jabalí y muere. Eso hace que Venus profetice que el amor va a estar siempre ligado al dolor.

P.: Venus actúa como una mujer experimentada que empuja a un jovencito a su debut sexual.

S.A.
: Hay quienes dicen que eso fue precisamente lo que le pasó a Shakespeare. Prácticamente fue avanzado por una mujer mucho mayor que él. Se supone que fue su esposa Anne Hathaway. Cuando se casaron él tenía 18 años y ella 26.

P.: Se habla tanto del enfriamiento de las relaciones amorosas ¿La sociedad actual no está un poco adonisada?

S.A.:
¡Me encantó esa palabra! Sí, es como un síndrome. Mire lo que está sucediendo en Japón, hay estudios que indican que a una gran mayoría de jóvenes no les interesa el sexo.

Entrevista de Patricia Espinosa

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