22 de octubre 2014 - 00:00

Sherlock Holmes en el Museo de Londres gracias a una serie

El Museo de Londres abrió la megamuestra “El hombre que nunca vivió y nunca morirá”, aprovechando el renovado interés por el personaje de sir Arthur Conan Doyle gracias al “Sherlock” de Benedict Cumberbatch (izquierda).
El Museo de Londres abrió la megamuestra “El hombre que nunca vivió y nunca morirá”, aprovechando el renovado interés por el personaje de sir Arthur Conan Doyle gracias al “Sherlock” de Benedict Cumberbatch (izquierda).
 Londres - Tuvo que cumplir más de 120 años para convertirse en sex symbol. Es que Sherlock Holmes, ese héroe agudo y emblemático de la literatura británica, es ahora más popular que nunca entre las adolescentes, sobre todo desde que el solvente Benedict Cumberbatch se metió en su piel en la exitosa serie de la BBC, que ya va hacia su cuarta temporada.

Quizá por eso el Museo de Londres pensó que era el momento de dedicar una gran exposición al famoso detective de la Baker Street: "The Man Who Never Lived And Will Never Die" (El hombre que nunca vivió y nunca morirá), que acaba de abrir sus puertas hasta el 12 de abril. Aunque todo el mundo conoce su nombre, la ciudad no le dedicaba una muestra de esta envergadura desde hace 60 años.

El visitante se introduce en el mundo ficticio de este maestro en detectar pistas a través de una puerta secreta situada en una robusta pared llena de libros. Detrás, una docena de pantallas recrean escenas del personaje, hasta que el espectáculo va retrocediendo al pasado, a ese misterioso Londres que el ojo inexperto no es capaz de comprender, pero que el observador Sherlock Holmes resuelve con su aplastante lógica.

"Londres es, junto con Holmes y el doctor Watson, casi un tercer personaje en las historias", explica la curadora Pat Hardy. La capital británica fue siempre el escenario de los crímenes de Holmes, aunque su padre literario, sir Arthur Conan Doyle, no conocía Londres especialmente bien, apuntan los expertos. Se cree que estudió los planos y un mapa callejero de correos para dibujarse un panorama de esta sucia, ruidosa y caótica ciudad que en aquel entonces se encontraba en constante cambio. Los mapas muestran cómo el detective y su ayudante se movían a pie y en carruaje por un laberinto de callejones.

"La imagen neblinosa de Londres, plasmada por Conan Doyle, crea una atmósfera de misterio", apunta Hardy. "Pero al final, Sherlock Holmes siempre consigue ver a través de la niebla". Con su olfato forense, Conan Doyle creó una nueva categoría de detective que hasta entonces no existía en las historias policiales. "Explicaba los crímenes gracias a su agudo intelecto, y no a la casualidad", añade el co-curador Alexander Werner.

El museo muestra cómo el escritor plasmó los primeros casos en papel con varias hojas amarillentas en las que esboza sus historias. En aquellas primeras aproximaciones Sherlock se llama aún Sherrinford Holmes y su asistente, Ormond Sacker.

De aquellos borradores de finales del siglo XIX nacieron novelas como "Estudio en escarlata" de las que se han hecho más de 200 adaptaciones al teatro, el cine y la televisión. Holmes "se ha convertido en una industria", afirma Werner. Desde Roger Moore a Robert Downey Jr. o ahora Cumberbatch, son muchos los que han vestido el elegante abrigo del detective insuflando nueva vida al emblemático icono.

Precisamente el abrigo que luce Cumberbatch en la serie de la BBC puede verse en la exposición, y gracias al atractivo del actor podría convertirse en un imán para el público. "El abrigo se ha convertido en un nuevo símbolo de Sherlock Holmes", opina Werner. Y es que el detective no sólo se destaca por su agudeza, sino que además tiene estilo: es un auténtico "gentleman".

El Holmes moderno ha dejado atrás su emblemática pipa, la lupa y el sombrero de cazador, aunque en la exposición estos elementos tengan su lugar: justo delante de una pesada puerta en la que se lee con letras doradas el número 221B. Aunque esta supuesta dirección de Backer Street no existe, la verdadera calle está a sólo unas paradas de metro del museo.

"Sherlock Holmes: el nombre que nunca vivió y nunca morirá combina a la perfección lo viejo y lo nuevo. Las paredes están repletas de citas del detective con una estilizada caligrafía y se analizan al detalle todas las facetas del personaje.

Además, al museo no le ha pasado inadvertido el boom Holmes: en su tienda, además de los típicos posters o DVDs, se puede adquirir también el abrigo del detective. Y así pasear por las calles de Londres con tanto estilo como Cumberbatch.

Agencia DPA

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