Gabriela Michetti se presentó anoche a un acto casi íntimo de campaña. Fue en una charla frente a un auditorio de 60 personas, compuesto por estudiantes y autoridades de la universidad CEMA, en la cual intentó argumentos en favor de un acuerdo entre las fuerzas políticas del país para desarrollar políticas de Estado a largo plazo y aumentar la participación ciudadana. El público, algo escéptico, estuvo más dispuesto a celebrarla como una «excepción» de la política argentina, que a adherir a sus planes de renovación de la dirigencia nacional.
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El clima de la recepción fue frío no sólo por el excesivo aire acondicionado, pero Michetti planteó desde el comienzo de su charla un aire de informalidad y calidez, al que la mayoría del auditorio se plegó. Nada de grandes metáforas ni ideas grandilocuentes: una acotada propuesta para desarrollar el título de la charla: «Necesidad de nuevas formas en la política argentina para una nueva institucionalidad», con ejemplos concretos y mucho diálogo con los asistentes.
La candidata a diputada nacional del PRO por la Ciudad de Buenos Aires tomó como punto de partida los índices de baja credibilidad de la instituciones en toda América Latina, a los que sumó también los decrecientes números relacionados con la responsabilidad ciudadana: según señaló, el 50% de los habitantes de países latinoamericanos considera que pagar impuestos y obedecer la ley no es una responsabilidad que les corresponda. Para Michetti, estos datos van de la mano, formando un círculo vicioso que sólo puede quebrar una dirigencia «que quiera hacer las cosas bien y que las haga de manera inteligente, que se noten los cambios, para que la gente tenga la sensación de que el cambio es posible y la política sirve para algo».
En este punto Michetti desarrolló como principal propuesta, en el marco de su candidatura, la posibilidad de discutir entre todos los bloques que compongan el Congreso a partir del 28 de junio cinco aspectos claves para la situación socioeconómica del país y así consensuar políticas de Estado que se desarrollen a largo plazo, más allá de las gestiones de Gobierno.
Puntos
Los cinco puntos mencionados fueron: pobreza y marginalidad («para romper con la cuestión clientelar de la política», explicó), la seguridad (en coordinación con las fuerzas de seguridad y los tres poderes), un plan de desarrollo productivo y generación de riqueza del país (que permita un proceso de crecimiento sostenido, en lugar de los exabruptos propios de los ciclos económicos argentinos), una verdadera discusión de fondo de la Ley de Coparticipación nacional, y el desarrollo de planes de infraestructura a largo plazo (siguiendo los casos de Brasil, Chile y Uruguay). Respecto de los augurios de caos del kirchnerismo en caso de perder el Frente para la Victoria, Michetti destacó que «la oposición hoy es muy sensata, hasta se la critica por no ser más dura. Si el Gobierno pierde, podría sin duda trabajar con la oposición. Si pierden y se van, a diferencia de lo que muchos piensan, creo que sería un retroceso horrible para el país».
La ex vicejefa de Gobierno también insistió en la crítica al «personalismo excesivo y exarcebado» de la política argentina y destacó la necesidad de que la dirigencia ofrezca ejemplos concretos y contundentes de reglas de juego transparentes. En este sentido, justificó su candidatura y la renuncia a su puesto al afirmar que ella había respondido al proyecto de su partido, el PRO, ya que «si yo no me presentaba, gran parte de los votos que concentraba se iban a la Coalición Cívica y hasta los partidos de izquierda de la Ciudad». Juego paradójico el de la política argentina, en el que una de las candidatas que más defiende la necesidad de fortalecer las instituciones y generar proyectos políticos en torno a partidos o agrupaciones, y no personajes, haya tenido que resignar su mandato. Esta contradicción también se presentó en el público, la mayoría muy enojado con la dirigencia nacional.
En todas las preguntas, Michetti era rescatada como una «excepción al sistema», casi irreal, impoluta, en clara oposición con el resto de los políticos, incluso los de su propio partido. En este sentido, Michetti destacó como autocrítica del PRO: «No hemos hecho un esfuerzo importante en el posicionamiento de nuevos dirigentes, que incluso ya están en el partido, así como de encontrar herramientas de participación ciudadana que funcionen, para que la gente no se frustre, como ya ha pasado muchas veces».
Un estudiante descreído le preguntó sobre el final su opinión sobre el manejo de la información que hacían el Gobierno y los medios, a lo que la candidata contestó que el Gobierno «arrastra prácticas que hace años existen en la Argentina. No trabaja por ejemplo por una genuina apuesta a la educación, con lo cual es bastante claro pensar que nos les conviene mejorar este aspecto». En cuanto a la información que brindan los medios, Michetti destacó: «Los medios son empresas con objetivos de rentabilidad, lo que implica ciertos límites para informar. Más aún en la Argentina, donde son más vulnerables económicamente y dependen mucho más de la discrecionalidad con que se reparte la pauta oficial. Salvo excepciones de periodistas que conozco y estimo, gran parte son muy mediocres y además operan política y económicamente». En este punto citó como ejemplo una nota de tapa que salió en un diario el domingo pasado sobre su supuesto descanso en la ciudad de Paraná y aseguró: «Salvo que me fui a Paraná, todo lo demás es mentira. Está más que claro que los medios tergiversan, yo lo sufro en carne propia».
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