La directora de la Fed, Janet Yellen, ya había afirmado a fines de febrero que era poco probable que en las próximas sesiones de la entidad se decidieran cambios de los tipos, fijados en entre un 0% y un 0,25%, un mínimo histórico vigente desde la crisis financiera de 2008. Al dar a conocer la decisión, la Fed eliminó un pasaje que instaba a ser "paciente" en el proceso de normalización de la política monetaria. No obstante, Yellen observó: "No porque hayamos eliminado del comunicado la palabra 'paciente' debemos ser impacientes".
El aumento de las tasas "dependerá de nuestra evaluación del progreso hecho y del esperado" en vías por lograr el pleno empleo y una inflación que se aproxime al 2%, aseguró la funcionaria en conferencia de prensa, luego de la reunión de política monetaria del organismo. Y mientras Yellen establece los fundamentos para el "despegue" de las tasas, la Fed sigue lidiando con datos contradictorios: fuerte creación de empleo, crecimiento continuo y una saludable demanda del consumidor local, combinados con un colapso global de los precios del crudo y una rápida alza del dólar que podría significar que el organismo siga lejos de su meta inflacionaria.
En cuanto a las previsiones, el banco central estadounidense redujo su estimación del crecimiento de entre 2,6-3,0% hasta un 2,3-2,7% en 2015. Por otro lado, prevé que la inflación se aproximará a la previsión del 2% recién en 2017, no antes. Los miembros del comité a cargo se mostraron más cautos al referirse a la posible evolución de los tipos de interés. Estiman que, en promedio, la tasa se situará en entre un 0,5% y un 0,75% hacia fines de año, mientras que su valor a fines de 2016 sería de entre un 1,75% y un 2%.
| Agencias Reuters y DPA |


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