Sigue el cuento chipriota

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No fue mucho, apenas una suba del 0,03% que llevó al Dow a cerrar en 14.455,82 puntos (durante la mañana llegó a trepar 60 puntos y en la tarde alcanzó a perder otro tanto), pero sirvió para dar por tierra con el argumento que la debilidad que están experimentando las principales Bolsas del mundo en los últimos días tiene que ver de manera directa con los problemas en Chipre o (lo que pocos quieren verbalizar en voz alta) con el eventual estallido de una burbuja financiera. Finalmente el parlamento chipriota rechazó el proyecto (obtuvo 0 votos a favor) que cargaba en las espaldas de los depositantes parte del paquete de rescate al sector financiero (desde lo moral, si quienes prestaron a los bancos contra títulos deben hacerse cargo del auxilio, quienes se beneficiaron con los altos rendimientos obtenidos con sus depósitos también deberían de hacerlo).

Como sea, el antecedente que se hubiera generado -con graves implicancias para un eventual rescate del sistema bancario español, italiano, griego y/o portugués; es interesante que no ha habido nada ni remotamente parecido a una "corrida" en estas plazas- quedó en la nada, lo que si nos atenemos a los argumentos que se esgrimían el lunes, debiera de ser una excelente noticia, aunque la crisis en la isla siga sin encontrar una solución.

Como venimos afirmando, achacar de manera directa el retroceso de las acciones norteamericanas a lo que pasa estos días en el Viejo Continente, es entonces por decir lo menos algo tonto. Más probable es que luego de la excepcional suba de enero y febrero los inversores se estén tomando algo parecido a un descanso, ya sea para recuperar fuerzas o ver si la realidad económica y política es capaz de alcanzar el entusiasmo de los profesionales en finanzas.

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