Sigue interna aliancista en juicio por sobornos

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El uso de fondos reservados en la SIDE y las pujas de poder dominaron ayer el testimonio de Rodolfo Terragno en el juicio oral por las supuestas coimas en el Senado. El exjefe de Gabinete de la Alianza recordó intrigas con Fernando de Santibañes y acusó a Fernando de la Rúa de haberlo «vaciado de poder» durante su administración. Con una expresión de hastío, cercana al aburrimiento, respondió preguntas y mantuvo un duelo de miradas con el exmandatario a quien recordó haberle solicitado -luego de las denuncias- seguir la fórmula de un fabricante francés de agua mineral: «Le recomendé que tratara de vender pureza y actuara en forma enérgica, pero no me hizo caso».

Terragno, de traje oscuro, fue consultado por las partes sobre las partidas de fondos reservados para la SIDE. Recordó que De Santibañes le había solicitado un incremento en esa partida aunque con justificativos «poco claros». «Me vino a ver, me dijo que no tenía ni computadora para él ni internet, le pedí que me hiciera un memo y me dijo que todo era secreto», expresó en relación al exjefe de los espías. Cuando finalmente se definió que esa partida fuera de 30 millones de dólares, Terragno recordó que se negó a firmar el decreto porque De la Rúa «no quería darle publicidad».

En ningún momento cruzaron sus miradas. Si bien Terragno se dirigió al exmandatario (incluso lo calificó de «prestigioso jurista»), De la Rúa nunca le devolvió la mirada sino que, al igual que con el arrepentido Mario Pontaquarto, tenía la visión fija en sus anotaciones y los brazos cruzados.

Según el testigo, en 2000 fue enviado a España y luego a Portugal en misión oficial y cuando volvió al país, el decreto de fondos reservados ya había sido firmado por Federico Storani. «Lo firmó sin tener conocimiento de qué se trataba, juntos fuimos a verlo a De la Rúa y dijo que iba a ser público, pero no hubo solución, él se enojó conmigo, porque le dije que en un contexto de discusión por un posible soborno esto no ayudaba a la situación», comentó Terragno en el momento en el cual Pontaquarto reaparecía por la sala de los tribunales de Retiro.

Fue otra audiencia tensa entre las partes (defensores, fiscal y querella) y el Tribunal Oral Federal Nº 3. El presidente de este último, Guillermo Gordo, reprendió en distintos momentos a los letrados por sus preguntas y las chanzas que intercambiaron, momentos humorísticos que si bien animan a la concurrencia (la de ayer sumamente juvenil) para el juez son «absolutamente faltos de compostura».

Luego llegó el momento en el estrado de la exsenadora Silvia Sapag. Sus aportes poco tuvieron que ver con el objeto del proceso. Recordó que luego de la polémica ley de reforma laboral, le habrían ofrecido sobornos para aprobar una ley de hidrocarburos: «Vino el senador (Emilio) Cantarero a mi despacho y me dijo que los españoles iban a poner mucha plata para sancionar esa ley que les permitiría sacar mayores regalías».

Indignada, logró cautivar a la audiencia cuando acusó al exsenador Ricardo Branda, sentado a pocos metros, entre los acusados, de haberla presuntamente «hostigado sexualmente» cuando ambos estaban en el Senado. Según explicó, el legislador tenía el objetivo de seducirla y coquetear aunque sin grandes sutilezas: «En una sesión se paró al lado de mi banca y me colocó los genitales a la altura de mi cara, tomándoselos con la mano, mientras sus amigos lo festejaban».

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