Un punto que está pasando casi desapercibido para la mayoría de los inversores es que los Hedge Funds (gigantescos fondos de "cobertura") están experimentando el peor año de los últimos cinco. En particular, octubre (que es cuando la mayoría de ellos cierra balances) apunta peor incluso que septiembre cuando perdieron en promedio el 0,75%. Más allá de los vaivenes del costo del dinero (la tasa a 10 años quedó en el 2,2% anual) de una de las apuestas que más los están golpeando es el inesperado (para los que les toca) derrumbe del precio del petróleo (ayer se recuperó a u$s 82,57 por barril, existe cierto consenso de que la merma es justificada, pero ha sido demasiado rápida), ya que venían utilizando los instrumentos asociados al oro negro (acciones y bonos de petroleras, así como sus derivados) como forma de apalancamiento de la recuperación económica (que continúa siendo trémula). Una de las tantas explicaciones al porqué de la falta de entusiasmo del precio de las acciones tiene que ver con que el total neto de dinero inyectado en el sistema por la Fed (EE.UU.), más el BoJ (Japón), el BCE (Comunidad Europea) y el BoE (Inglaterra) ha retrocedido en 10 de los últimos 13 meses. Según alguna estimación, en el actual escenario haría falta la adición de cerca de u$s 70.000 millones mensuales para evitar que las Bolsas retrocedan. Esto sirve para poner en perspectiva y entender por qué el mero rumor de que el Banco Central Europeo podría a partir de diciembre comenzar a comprar deuda del sector privado (decimos rumor porque la información no menciona ninguna medida específica) alcanzó para que las Bolsas europeas treparan el 2,12%, la mayor suba en varias semanas.
Con este trasfondo y los mejor que lo esperado balances de Apple, Texas Instruments y United Technologies, el NASDAQ avanzó un 2,4% y el S&P 500, el 1,96%, marcando cuatro ruedas consecutivas en suba. El Dow, menos afectado por el sector tecnológico, avanzó un más modesto 1,31% a 16.614,81 puntos, con lo cual lo cedido en el mes se reduce al 2,51%. Si bien las aguas lucen más calmas que una semana atrás, lo cierto es que pocos se atreven a sostener que ya salimos de un mercado "sobrevendido". El consejo es el de siempre: cuídese.
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