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Sigue vigente texto de 1548
Pablo Alarcón recreó el manuscrito y protagoniza la pieza en el teatro La Mueca (Cabrera 4255). Es Michel, un rebelde enfurecido que predica en una plaza para que el pueblo abra los ojos. El pregonero, interpretado por Esteban Fiocca representa al pueblo que no quiere comprometerse con los cambios y muta en bufón del rey cuando no tiene respuesta a alguna propuesta de Michel. El pregonero tiene miedo al cambio. La percusión está a cargo de Natalia Galik. Ella da el ambiente del pueblo volcado a la plaza y desentendido del discurso.
La introducción con imágenes de "Metrópolis" de Fritz Lang y de Charles Chaplin en "El gran dictador", preparan el clima para escuchar la protesta de Michel que no entiende por qué el pueblo con su resignación elige la servidumbre, porque para él "la naturaleza del hombre es realmente ser y querer ser libre". Entre otras, sobre el agobio de los impuestos tiene una frase exacta: "¿Les parece que es una gran suerte que el rey les deje tan solo la mitad de vuestros bienes?".
La sentencia que provoca más aplausos es: "¿Hay en el mundo algo menos soportable, menos digno para una persona que ser alcahuete? Ahí están los aplaudidores de turno que quieren servir para enriquecerse". La obra atrapa; el público identifica cada párrafo.
La actuación de Pablo Alarcón es la adecuada; no exagera en los tonos, trata de mantener el clima de emoción en la hora que dura el monólogo. Cuando se proyecta una parte de "El Gran Dictador", todo termina de cobrar sentido, sobre todo en la inolvidable escena final de esa gran película, cuando Chaplin juega con un globo terráqueo. La gente aplaude, parece aliviada, como si hubiera terminado una sesión de terapia. La hora se hizo demasiado corta


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