23 de junio 2014 - 00:00

Silencio en la interna: la estrategia UCR hasta 2015

Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Gerardo Morales
Ernesto Sanz, Elisa Carrió y Gerardo Morales
El acuerdo se insinuó cuando comenzó la crisis por el pronunciamiento de la Corte Suprema de los Estados Unidos que ratificó el fallo de primera instancia de Thomas Griesa a favor de las pretensiones del fondo NML Capital: todos los candidatos de UNEN aparecieron con una postura definida, primero de apoyo a la estrategia argentina y más tarde, el jueves pasado, alertando que no respaldarían cualquier "aventura" que emprendiera el Gobierno. Se referían a un posible default tras la supuesta negativa, por entonces, a negociar con los fondos buitre en el juzgado de Griesa.

En la interna del radicalismo, el primer efecto que produjo esa discusión fue un alineamiento de candidatos detrás de la misma posición. Para ese momento ya se sabía que tanto Ernesto Sanz como Julio Cobos habían razonado largamente sobre la inutilidad política de seguir despachándose dardos mutuos (disimulados o explícitos) en medio de la crisis por los buitres.

En realidad, la idea de mantener durante todo este año el espacio de UNEN como un territorio de convivencia sin disputas ni definiciones entre presidenciables no nació de los radicales, sino que comenzó a ser fogoneada por el Elisa Carrió.

Por ahora quedarán atrás, entonces, las declaraciones cruzadas entre Sanz y Cobos sobre la interna mendocina, la ausencia de uno u otro en los actos de campaña y hasta la falta de participación en estrategias comunes.

Ayer, por ejemplo, el propio Cobos, en diálogo con medios, dejó clara la nueva posición. Cuando se le preguntó por el estado de su relación con Sanz fue directo: "Está muy bien. Estamos trabajando en forma conjunta con el presidente del partido, Ernesto Sanz, y con los presidentes de los bloques. Me parece que es una etapa superada".

No todo el radicalismo está convencido de que esa etapa esté tan superada. Y de hecho si lo está, será a lo sumo hasta fin de año o el verano de 2015, no mucho más allá. Para ese momento las candidaturas deberán estar definidas y la guerra lanzada.

Pero en lo inmediato no todos creen que la tregua perdure demasiado tiempo. Hay una realidad, de todas formas, que juega a favor: la negociación con los fondos buitre a la que finalmente se decidió el Gobierno, tras la algarada declaracionista del ultrakirchnerismo, unificó posiciones dentro de la UCR y despejó algunos fantasmas.

En un hecho que Cobos y Sanz no tienen diferencias en ese punto. Mucho antes que los candidatos de UNEN firmaran el duro comunicado del jueves pasado alertando al Gobierno sobre la irresponsabilidad de avanzar en recetas que dejaran al país en un camino al default sin retorno, los dos mendocinos mantenían las posturas más duras dentro del radicalismo.

Mientras Sanz y Cobos definían claramente la imposibilidad de avanzar en un canje de deuda con cambio de jurisdicción para el pago (esa aventura con la que el kirchnerismo alimentó a militantes mientras definía cómo arrancaba la negociación con los buitres), otros dirigentes de UNEN no estaban tan convencidos de esa posición.

De hecho, parte de la mesa de conducción del Comité Nacional partidario, como el jujeño Gerardo Morales o el cordobés Mario Negri, razonaron caminos alternativos en medio de la crisis.

La definición de Cristina de Kirchner por la negociación terminó, entonces, despejando esa pequeña interna y reforzando el acuerdo dentro del radicalismo y de UNEN de frenar las internas.

La decisión ahora es apurar la campaña por el interior, con concurrencia de varios candidatos o con alguno en soledad, pero postergando toda definición pública, por lo menos hasta que el ojo de la política no esté sólo sobre los buitres.

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