2 de marzo 2016 - 00:00

Silencios, gritos y mate K para procesar herencia

Los diputados ultra-K Andrés Larroque, Axel Kicillof y Juan Cabandié (arriba); los sindicalistas Hugo Moyano y Gerónimo Venegas (medio); y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la vicepresidenta Gabriela Michetti y el senador Federico Pinedo (PRO, abajo).
Los diputados ultra-K Andrés Larroque, Axel Kicillof y Juan Cabandié (arriba); los sindicalistas Hugo Moyano y Gerónimo Venegas (medio); y el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, la vicepresidenta Gabriela Michetti y el senador Federico Pinedo (PRO, abajo).
Una hora antes del discurso que dio Mauricio Macri para iniciar un nuevo período de sesiones ordinarias en el Congreso, la mayoría de los diputados del Frente para la Victoria ya tenían armado un collage de frases en el recinto de la Cámara de Diputados para recibirlo. "Macri=Buitres", "Menos industrias y Pymes", "Basta de despidos", "No a jueces macristas", "Mega Monopolios Mediáticos", "El país no es tu empresa", "Riqueza 1 Pobreza 0", "No a la criminalización de la protesta" y "Libertad a Milagro Sala" adornaban las bancas de los legisladores kirchneristas.

Distinto fue el caso de los senadores, quienes comandados por Miguel Pichetto (este grupo llegó más tarde y fue recibido por el secretario Administrativo de esa Cámara, Helio Rebot) se mostraron en la Asamblea Legislativa como lo hicieron durante los últimos años, es decir, sin carteles de ningún tipo. Para quejarse, el rionegrino levantó el teléfono y se reunió con el titular de la Cámara baja, Emilio Monzó, y junto a él establece un puente con el jefe de Gabinete, Marcos Peña.

Quienes vivieron una experiencia aparte fueron, sin lugar a dudas, los legisladores de Cambiemos. Los de PRO y los radicales no dudaron en mostrarse como los más efusivos, mientras que la Coalición Cívica giró en torno a la figura de Elisa Carrió, quien durante el discurso de Macri hasta hizo pose ante el pedido de una fotógrafa y dejó una infusión (café con leche) de lado para retratar el momento.

Uno de los primeros gobernadores que llegó al recinto fue el pampeano Carlos Verna (activó horas atrás una demanda a Nación por la coparticipación), saludado por muchos de sus excolegas del Senado. Después llegó al convite el jujeño Gerardo Morales, uno de los más requeridos por los radicales para los abrazos por los legisladores del partido. El mandatario provincial, aún desde el norte, forma parte del entramado de relaciones que también tejen Ernesto Sanz y los jefes de bloque de las cámaras alta y baja, Mario Negri y Ángel Rozas con el Gobierno nacional. Por debajo de la alfombra de la UCR comenzaron, días atrás, a escucharse quejas por el manejo personalista de los recién mencionados, y de no consultar al resto de los parlamentarios o del Comité Nacional. Ya se habla del retorno del radicalismo "blue".

Tras el arribo del Gabinete nacional y de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia (a la derecha de Macri), los gobernadores e invitados extranjeros (a la izquierda del Presidente), el izamiento de la bandera argentina y el himno, la vicepresidenta y titular del Senado, Gabriela Michetti, dio inicio a la Asamblea Legislativa y concretó el trámite de las comisiones de legisladores de exterior e interior para recibir al jefe de Estado.

El ingreso de Macri al recinto de la Cámara de Diputados fue aplaudido por casi todos los senadores y parte de los diputados, ya que el FpV (excepto José Luis Gioja y alguno más) prefirió esperarlo en silencio. Otros lo hicieron sentados, como Nilda Garré. La exministra de Defensa y su par de Planificación Federal, Julio

De Vido
, recurrieron a chicles para calmar la ansiedad.

Como si fuese una especie de coach de béisbol, el diputado ultra-K Andrés Larroque (camisa arremangada) lideró al grupo de legisladores más rebeldes en cuanto a meter bocadillos durante el discurso del Presidente. Eufórico y como si estuviese sobre el plato donde se para un bateador, les pidió en reiteradas ocasiones a Edgardo Depetri (primera base), Mayra Mendoza (segunda base) y Eduardo Wado de Pedro (tercera base, pero más cabizbajo) que levantaran los carteles contra la gestión de Cambiemos, que lleva poco menos de tres meses.

Cuando, en la primera parte del discurso, el primer mandatario hizo alusión a la herencia recibida, quien resistió casi estoicamente fue el exministro de Economía y actual diputado nacional, Axel Kicillof. "Dame un mate", fue lo único que pidió el legislador para apaciguar la bronca. Además de escuchar la pesada mochila que recibió el actual Gobierno relatada por Macri, soportó sin chistar los aplausos del jefe de la bancada del PRO en la Cámara baja, Nicolás Massot, quien se sentó a su lado.

Entonces, quien comenzó a levantar la voz en rechazo de las palabras del jefe de Estado fue Carlos Heller (en el fondo del recinto), pero esa compulsa se la ganó Mayra Mendoza. No obstante, la jugada del día se la llevó Larroque, que salió de su banca en medio del discurso de Macri para llevarle una foto amplificada de una mujer llena de marcas de balas de goma en la espalda (referida al choque entre trabajadores municipales despedidos en La Plata y la Policía Bonaerense) en enero pasado. El "cuervo" no tuvo mejor ocurrencia que acercarle la imagen al titular de la Corte, Ricardo Lorenzetti, que lo miró como si fuese un turista argentino preguntando la hora en Vladivostok. Monzó lo sacó del apuro y estiró el brazo y recibió el mandado.

El punto más picante de la Asamblea Legislativa fue gracias a la inflación. Al mencionar las metas a lograr, desde el FpV pidieron plazos a los gritos. Ante las interrupciones, Michetti solicitó "respetar al Presidente", y Macri agregó: "Hay que respetar el voto democrático. Señores, hay que respetar el voto de la democracia". Muchos diputados del kirchnerismo se levantaron de sus bancas y levantaron los carteles del collage. Un "Sí-se-puede, Sí-se-puede" del oficialismo calló las críticas.

Quien pasó por el carril del medio en todo este embrollo -y como durante toda la Asamblea- fue la bancada del Frente Renovador, con Sergio Massa y Graciela Camaño a la cabeza. Tras las palabras de Macri, hubo minirreunión de bloque en el propio recinto. Estos legisladores saben que son la llave de las iniciativas de Cambiemos y lo harán valer (ya lo hicieron con el DNU de coparticipación) durante el corriente año.

El cierre de visita del Presidente de la Nación al Congreso para abrir un nuevo período de sesiones ordinarias no estuvo acompañado en el recinto por banderas ni militantes exacerbados (sólo se escucharon uno o dos gritos de aliento hacia Macri), no contó con la "V" peronista y encontró a exfuncionarios de primera línea del Gobierno anterior (Kicillof, De Vido, Garré, Diego Bossio) en sus bancas y en silencio. Ese silencio fue la manera indirecta y sin querer que tuvo el kirchnerismo para pedir disculpas por la herencia que dejó la última gestión de Cristina de Kirchner.

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