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Simplemente O'driscoll
El irlandés, campeón del Seis Naciones, se retiró internacionalmente. Un crack que quedará en la historia
Por la puerta grande. O'Driscoll cerró de la mejor manera su carrera en la selección: ganó el Seis Naciones. Jugó 133 test con la camiseta verde.
Jonny Wilkinson, ya retirado del rugby internacional, no vino con Inglaterra cuando los ingleses visitaron la Argentina durante su época de gloria. Y lo mismo sucedió con el hoy ex internacional irlandés Brian O'Driscoll, quien coronó una carrera única el sábado en la noche parisina con un triunfo que le dio además su segundo título del Seis Naciones.
O'Driscoll, crack y uno de los mejores jugadores de todos los tiempos, nunca vino al país. Ni como jugador ni como turista. Debería haber venido con el M21 que jugó en Buenos Aires el Hemisferio Sur de 1999, pero con edad de juvenil debutaba por esos días en el seleccionado mayor contra Australia.
Jugó en la fatídica noche de Lens (según la lente con que se la mire, ya que es una de las noches más gloriosas del rugby criollo). De hecho, en uno de los tries más importantes de la historia del rugby argentino, llega a intentar tomar a Diego Albanese cuando éste ingresa al ingoal para sellar el pase a cuartos de final en el Mundial 1999.
La gran revancha fue en junio de 2000, pero O'Driscoll estaba lesionado. Y la siguiente vez que vino Irlanda, en 2007, los principales jugadores de ambos equipos descansaron de cara al Mun-dial 2007 que se venía encima. Y cuando lleguen los de verde este año, el fabuloso centro, ciertamente uno de los mejores de su generación, ya no calzará botines.
Aquel de 1999 fue el primer partido que jugó con Los Pumas. Hubo otros y en todos fue una amenaza para Argentina. Capaz de sacar conejos de la galera, cual mago de pantalones cortos, O'Driscoll no sólo complicó al seleccionado albiceleste, sino que fue un problema constante para quien lo enfrentara tanto para Irlanda como para Leinster.
El contexto de su increíble calidad lo aporta Felipe Contepomi, su ex compañero en Leinster durante un lustro. Creo que se retiró internacionalmente el mejor jugador de los últimos quince años y seguramente uno de los mejores tres jugadores de todos los tiempos. El pará-metro de la grandeza está dado por el concepto vertido por los pares; cuando lo ponen en un pedestal queda claro que hay que entronar al destacado.
El día antes de su último test-match, la marca de ropa que lo viste publicó un video con varios jugadores -todos de la misma marca- despidiéndolo y confirmando el respeto generalizado del mundo del rugby.
Irlanda en la era pre-O'Driscoll no era un equipo exitoso. Con el talismán O'Driscoll Irlanda se convirtió no sólo en un seleccionado competitivo sino que además pudo terminar con una larga ausencia de festejos cuando con el centro como capitán finalmente volvieron a ganar ese Grand Slam que les había sido esquivo desde 1949. Festejaron en Gales y la foto es una de tantas que ilustran una carrera única.
Cuando lo analizabas, te dabas cuenta que hacía cosas fuera de lo común; que parecía que le podías cerrar el camino pero tenía genialidades contra las que es difícil prepararse, contaba Germán Fernández, analista de Los Pumas en la era Phelan.
Hacer un listado de sus habilidades es imposible. Con decir que hacía todo bien debería alcanzar. Por suerte, jugó en la era de Internet y para siempre estarán en algún lugar miles de clips de sus genialidades. Fue un jugador distinto, fue un crack.
Su partida fue con O'Driscoll jugando en gran nivel. Entre lágrimas aceptó el segundo Man of the Match consecutivo en la noche parisina. Quedan las ganas de seguir viéndolo; pareciera que le queda un año más en el tanque. Pero se fue como un grande. Y Felipe sentencia: Es una lástima que así sea porque cuando uno lo ve jugar sigue siendo el factor X de su equipo, ya sea Irlanda o Leinster. Cada uno sabe internamente cuándo decir basta y esa decisión hay que respetarla y yo como amigo lo acompaño en su decisión.


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