- ámbito
- Edición Impresa
Sin crédito

Caruso empezó su trabajo alabando a su antecesor Juan Manuel Llop, pero en su primer equipo no puso a ninguno de los últimos refuerzos y salió a pedir refuerzos (esta semana puede tener al enganche Sebastián Grazzini, relegado en Newell's). Pensó que era un problema de motivación y que lo solucionaría con su «inflador anímico», pero después de la goleada ante Tigre se debe haber dado cuenta que el problema es mucho más profundo. Racing tiene tres arqueros, pero ninguno de los tres es confiable hoy. La defensa es muy lenta y en el mediocampo no pudo contar todavía con dos piezas clave: Claudio Yacob y Franco Zuculini, que están lesionados y volverían el próximo domingo ante Godoy Cruz, por eso ante Argentinos Juniors, en el debut de Caruso, armó un mediocampo defensivo (Sosa, Peppino, Wagner y Lucero), pero la lesión de Peppino lo hizo cambiar ante Tigre y el ingreso de Leandro González le hizo tener mayor presencia ofensiva, pero dejó un hueco a sus espaldas que Tigre aprovechó.
Racing está otra vez en zona de promoción y su público volvió a insultar al equipo y algunos llegaron hasta agredir a cuatro jugadores en una disco de Lomas de Zamora. Es que a 10 años que se decretara la quiebra y los hinchas no permitieran que «Racing sociedad civil desaparezca» está viviendo su momento futbolístico más difícil y no se ve mejoría. Le quedan 14 finales, pero el sábado se demostró que con el corazón no alcanza.


Dejá tu comentario