1 de diciembre 2009 - 00:00

Sin jefe, gremio queda bajo fuego

La detención de Juan José Zanola, ordenada ayer por el juez federal Norberto Oyarbide, reavivó las tensiones cruzadas en La Bancaria, el gremio que hace dos décadas controla el bancario, y agitó dos ejes de disputa en el gremio: uno interno y otro externo. El 8 de octubre pasado, Zanola consiguió -sin rivales- su reelección por otro mandato de cuatro años. Esos comicios fueron cuestionados por la oposición -que logró, en un turno, que se postergue-, pero sirvió para alinear a los grupos que conviven en el zanolismo.

Con Zanola tras las rejas, y la amenaza de un fallo judicial que declare nula la elección, en La Bancaria se desataron dos fuerzas centrífugas: la oposición, que volvió a reclamar otros comicios; y el zanolismo, que entró en disputa por ordenar el post-Zanola. El reflejo de este último fenómeno es que ayer la comisión directiva de La Bancaria se declaró en sesión permanente. Emitió, a horas de la detención, un comunicado en el que defendió a Zanola -aunque no cuestionó a la Justicia-, pero, por lo bajo, se tejen otras pulseadas.

El nombre que, en estas horas, adquirió contundencia es el de Sergio Palazzo. Secretario adjunto y, en consecuencia, a cargo del gremio mientras Zanola permanezca detenido, Palazzo es el jefe del gremio en Mendoza, factor -no el único- que lo emparienta con Julio Cobos.

Palazzo es radical y nunca ha ocultado su acercamiento con el vicepresidente, a pesar de lo cual Zanola lo designó como su segundo en el sindicato. Mal pensados que nunca faltan quisieron ver en ese movimiento un guiño del dirigente bancario hacia Cobos. ¿Ese coqueteo de Zanola con el cobismo fue pasado por alto por la Casa Rosada que extermina, o pretende exterminar, todo lo que tiene que ver con el vice? Quizá, más allá de alguna «ayuda» de Carlos Tomada, ese vaivén del bancario explica su mala suerte legal.

De todos modos, ayer mismo, la comisión directiva de La Bancaria salió en respaldo de Zanola, a quien consideró, a través de una resolución interna, «inocente» de las acciones que le imputa la Justicia. Entre los firmantes aparece otra figura relevante. Se trata de Alejandra Estoup, a cargo de La Bancaria porteña y, hasta hace unos meses, vice de la obra social ahora intervenida. Estoup pidió ser relevada de ese cargo y ahora aparece en el centro de las tensiones.

Oposición

La detención de Zanola reactivó, a su vez, la avanzada de la oposición que encabeza Raúl Fontana, que se puso al frente de una lista rival, pero, entre denuncias de fraude y con críticas a la «protección» de Tomada, desistió de competir en la elección del 8 de octubre.

Fontana está al frente, ahora, de la embestida para reclamar que se convoquen a nuevas elecciones en el gremio con el argumento de que los comicios en los que fue reelecto Zanola son «nulos de toda nulidad» y tuvieron como único objetivo tratar de darle cobertura al dirigente detenido ayer.

Ayer Fontana anticipó que preparan la presentación para llevar el caso de la elección «fraudulenta» a la Corte Suprema. Ese dirigente opositor, que denunció a Zanola de «convertir el Policlínico Bancario en un depósito de medicamentos truchos», fue quien pidió la intervención de la obra social. Por otro lado, Hugo Dessal, de la comisión interna del Banco Nación, uno de los denunciantes de las «maniobras en la obra social», también pidió que el Gobierno nacional convoque nuevamente a elecciones para elegir a las autoridades de La Bancaria.

¿Dará, el Gobierno, ese paso? Un indicio, respecto de que la empatía entre Zanola y los Kirchner está en declive, puede rastrearse en la actitud y las palabras de Pedro Ferrara, el interventor de la obra social, puesto en el cargo por Aníbal Fernández.

En las últimas semanas, Ferrara inundó el despacho de Oyarbide con información sobre la obra social bancaria, material que le sirvió al juez para ordenar, ayer, la detención de Zanola. «A mí la Presidente me dijo que vaya con el bisturí hasta el fondo», avisó. Ese filo cortante alcanzó ayer a Zanola.

Dejá tu comentario