6 de febrero 2018 - 00:00

Sin la sombra de Correa, Moreno alista una profunda transformación de Ecuador

El presidente, más receptivo que su antecesor a los consejos del empresariado y la banca, buscará un acuerdo comercial con Estados Unidos. Su triunfo en el plebiscito fue entendido como un permiso para desmantelar líneas ideológicas.

RELANZAMIENTO.  El otrora delfín político de Rafael Correa, Lenín Moreno, logró desprenderse de la herencia del Gobierno anterior y procura ahora dar un golpe de timón en cuestiones como economía y diplomacia.
RELANZAMIENTO. El otrora delfín político de Rafael Correa, Lenín Moreno, logró desprenderse de la herencia del Gobierno anterior y procura ahora dar un golpe de timón en cuestiones como economía y diplomacia.
Quito - El presidente de Ecuador, Lenín Moreno, no renunció al socialismo, pero su Gobierno implementará cambios profundos al modelo que instauró en el país andino su antecesor y exaliado político, Rafael Correa, y más aún ahora que la consulta popular que impulsó obtuvo un apoyo mayoritario del "Sí".

Los ecuatorianos fueron llamados a pronunciarse este domingo sobre siete temas políticos, sociales y medioambientales, entre ellos la posibilidad de poner fin a la reelección indefinida de las autoridades. Un 64,33% de los electores estuvo a favor de limitar la reelección a un solo periodo, mientras que un 35,67% votó en contra. La medida impide por tanto al expresidente Correa (2007-2017) volver a postularse a la presidencia si así lo deseara.

Moreno interpretó que el resultado es un apoyo al diálogo con sectores muy distanciados del Gobierno en la década pasada, cuando gobernaba Correa, y que además representa un permiso para desmantelar líneas ideológicas que su antecesor marcó como determinantes para la administración estatal.

Hasta la fecha, Moreno ya puso fin a los informes semanales de labores, que Correa utilizó para atacar a sus enemigos, y conversó con banqueros, industriales, comerciantes y políticos de derecha que nunca compartieron un espacio con Correa en el Palacio de Gobierno.

"La confrontación quedó atrás. Es hora de volver a abrazarnos", proclamó el presidente inmediatamente después de conocer los resultados favorables y agregó que los partidos y movimientos políticos tienen el gran reto de renovarse. "No volverán los viejos políticos", expresó.

Los cambios impulsados por Moreno se notarán especialmente en el campo económico, con cuyos actores empezó diálogos en los que le sugirieron decenas de opciones a adoptar.

En lo internacional, Ecuador aspira a firmar un tratado comercial con Estados Unidos y se inició una estrategia para recuperar los tratados bilaterales de inversiones (TBI) que Correa denunció.

En lo social, cobrarán nuevas energías sus proyectos de viviendas sociales y el apoyo a niños y ancianos mediante el proyecto "Toda una vida", el cual procura atención en salud, educación y vivienda desde el nacimiento hasta la muerte.

Según el politólogo Pablo Ospina, el mérito del triunfo de Moreno fue que legitima su Gobierno y desaparecen las acusaciones de fraude que ensombrecieron su triunfo el año anterior. "Hoy queda legitimado y con fuerza para desarrollar sus cambios", expuso.

Otros analistas, en tanto, consideraron que Correa quedó ya fuera del quehacer político ecuatoriano, aunque el promedio del 30% obtenido por el "No" en la consulta sigue significando un factor de peso en la política ecuatoriana.

El analista Juan Paz y Miño señaló que ese 30% "es un triunfo" teniendo en cuenta que Correa hizo campaña solo, mientras que a Moreno le apoyaron alrededor de 40 organizaciones.

Correa volverá ahora a Bélgica, donde reside actualmente, aunque deberá hacer frente a algunos llamados de la Fiscalía ecuatoriana - otras presentaciones las impulsó él- para aclarar cuestiones de algunos procesos abiertos por presuntas irregularidades en áreas de su administración presidencial.

Desde Europa observará también qué sucede con su fuerza, escindida del resto del movimiento Alianza País que apoya a Moreno, y que por ahora no tiene nombre ni entidad jurídica, pero que cuenta con cuadros y figuras que fueron funcionarios. Entro otros lo apoyan su excanciller, Ricardo Patiño, su exministra de Bienestar Social, Doris Soliz y la expresidenta de la Asamblea Nacional, Gabriela Rivadeneira.

No está claro qué derrotero adoptará este grupo, si se irá desvaneciendo o será en buena parte absorbido por las necesidades del Gobierno de Moreno.

Agencia DPA

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