Pese a la persecución de los últimos meses, la Hermandad Musulmana y otros partidarios de Mursi trataron durante la jornada festiva -en la que se celebraba el 40º aniversario de la guerra de 1973 contra Israel- de recobrar su pulso, pero el desafío a las estrictas medidas de seguridad acabó en un baño de sangre, el más grave desde la ola de violencia que siguió al desalojo de las acampadas de los islamistas en El Cairo, el 14 de agosto pasado.
Del total de víctimas mortales, 45 personas murieron en El Cairo y otras cinco en diferentes ciudades al sur de la capital, indicó Jaled al Jatib, responsable del departamento de urgencias del Ministerio de Salud, sin precisar las circunstancias de las muertes. Otras 268 personas resultaron heridas.
Entre las víctimas no se encuentra ningún agente de seguridad, precisó.
Los islamistas salieron a las calles después del rezo del mediodía y tenían por objetivo llegar a la plaza Tahrir en el corazón de la capital egipcia y epicentro de las manifestaciones contra Mursi, pero los militares blindaron sus accesos con tanques y carros de combate.
Las fuerzas de seguridad dispersaron a los islamistas con gases lacrimógenos, balas de goma y fuego real de armas automátcas en los barrios de Dokki y Mohandisin, en la orilla oeste del Nilo, y en zonas del centro de la capital como la plaza Ramsés. Periodistas en el lugar constataron que agentes de policía detenían y golpeaban a varios manifestantes.
Según la Hermandad Musulmana, la Policía disparó contra manifestantes pacíficos por lo que atribuyó "la responsabilidad total de los crímenes y matanzas" a los dirigentes del golpe militar.
El Ministerio del Interior había advertido de que "enfrentaría cualquier acción fuera de la ley y a las personas que instigan al caos" y acusó a los manifestantes de abrir fuego contra las fuerzas del orden y de destrozar bienes públicos, obligando a la Policía a "intervenir".
En tanto, un total de 423 personas fueron detenidas en El Cairo por llevar a cabo "actos de sabotaje" y usar armas de fuego, según esa cartera.
En el barrio de Mohandisin, de clase media y con una importante zona comercial, el manifestante islamista Atef Rayan dijo que ya es hora de decir "basta" a las autoridades surgidas tras el derrocamiento de Mursi.
El joven, de 19 años y con una bandera egipcia en la mano, afirmó que "los egipcios estaban desconcertados ante tanta sangre, pero harán escuchar su voz a los golpistas". "No tenemos miedo a morir si hace falta, porque creemos en nuestra causa justa", subrayó rodeado de cientos de partidarios del destituido mandatario.
Los islamistas siguen convocando manifestaciones, pero su capacidad de movilización disminuyó considerablemente debido a la represión, la detención de casi todos sus dirigentes y la confiscación de sus bienes por la Justicia.
Según los expertos, si los seguidores de la cofradía dieran muestras de extremismo, el Ejército no dudaría en reprimirlos aún con más fuerza, ya que la mayoría de la población apoya a los militares y la comunidad internacional, que fracasó en sus múltiples intentos de mediación, no pudo hacer nada ante el violento golpe de Estado.
En contraste con la represión que vivieron los islamistas, miles de partidarios del Ejército y el Gobierno de facto se concentraron en la plaza Tahrir y en los alrededores de palacio presidencial de Itihadiya en un ambiente festivo.
Fuegos artificiales inundaron estas zonas, que fueron sobrevoladas con helicópteros militares que portaban la bandera de Egipto. Al caer la noche, el estadio de la Defensa Aérea en la capital fue escenario de las celebraciones oficiales con motivo del aniversario de la guerra de 1973, conocida como Yom Kippur, donde no faltó la música ni el teatro.
En un discurso a la nación con motivo de la efeméride, antes de que comenzaran los enfrentamientos, el primer ministro egipcio, Hazem Beblaui, destacó que el pueblo egipcio apoya a las Fuerzas Armadas en su plan para "establecer un estado democrático".
Por su parte, Tamarud (Rebelión en árabe), movimiento que promovió las gigantescas manifestaciones que llevaron a la destitución de Mursi, convocó también a manifestaciones "en todas las plazas de Egipto" ayer para defender la "revolución de 2011".
| Agencias AFP, EFE y ANSA |


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