17 de diciembre 2009 - 00:00

Sobre Colombia y el golpe en Honduras

«Seguimos reconociendo a (Manuel) Zelaya como presidente legítimo de Honduras, hasta que haya traspaso de mando», remarcó ayer Arturo Valenzuela durante el diálogo con la prensa en la Embajada estadounidense.

El funcionario defendió la actuación del Gobierno de Barack Obama, que fue criticado por distintos países latinoamericanos por «no hacer todo lo posible» por restituir la democracia en Honduras.

«Hubo un golpe de Estado, fue una violación clarísima de la Carta Democrática de la OEA», remarcó el secretario adjunto para el Hemisferio Occidental del Gobierno norteamericano. Pero matizó que «la salida electoral no podía desconocerse como parte de un proceso, pero solamente como parte».

«A mí me demoraron cinco meses la designación en el Senado porque un senador quería que reconociéramos las elecciones en Honduras sin condiciones, y eso nunca lo íbamos a aceptar», explicó el funcionario.

EE.UU. lideró el aval a las elecciones ganadas por el conservador Porfirio Lobo y fue seguido por otros gobiernos, como los de Colombia, Perú y Panamá. Sin embargo, Valenzuela consideró que aún es necesario un Gobierno de unidad y reclamó que el depuesto Zelaya sea restituido en el cargo.

El delegado de Obama también se refirió a «una gran preocupación por los derechos humanos en Colombia». El dato no deja de ser llamativo dado el acuerdo por el uso de siete bases militares en Colombia sellado por los gobiernos de Barack Obama y Álvaro Uribe, que desató un alboroto en América Latina.

Los «derechos humanos (en Colombia) son un tema de preocupación. Los falsos positivos son algo muy serio. Le hemos hecho saber (al Gobierno colombiano) nuestra preocupación». Al mencionar los «falsos positivos», Valenzuela se refirió a matanzas por parte de miembros del Ejército que son presentadas como bajas en combate con el fin de inflar las estadísticas.

Durante la campaña electoral y aun después de asumir la presidencia, Obama había supeditado la firma de un TLC con Colombia al respeto a los derechos humanos, pero también subyace en esa postura la histórica tendencia proteccionista de los demócratas.

Dejá tu comentario