Este documental puede caerle simpático a mucha gente, salvo a los hinchas de River Plate y de Talleres e Instituto de Córdoba, aunque ni siquiera los nombra. Se trata de un homenaje al club Belgrano, a sus hinchas, llamados "Piratas", y a sus jugadores, al barrio Alberdi, al teatro La Piojera y al Potro Rodrigo, por quien mucha gente de otras provincias se hizo simpatizante de la celeste. El problema es que el homenaje quiere abarcar demasiado, incluso la Reforma Universitaria de 1918, el Cordobazo, y otros hechos ya conocidos que no vienen al caso. Para peor, gasta demasiado tiempo con escenas ficcionales que poco y nada aportan, y en cambio se hacen fastidiosas.
Así, el trabajo se desequilibra, desperdicia tiempo y material, y pierde potencia. Por suerte conserva cierto atractivo y tiene más de un hallazgo. Ahí están en una picada los jugadores del recordado equipo del 68 y frente al video los héroes del último ascenso. Ahí está, en su lugar de trabajo, el utilero que lleva 35 años lavando la camiseta que otros sudan y cuyo hijo nació debajo de la tribuna. El hincha que le puso Alba Celeste a la nena, el otro que reconoce haber recibido la noticia del nacimiento del chico, pero primero fue a ver el partido y después recién al hospital, los locos del tatuaje y el público familiar, la banda de percusionistas, el creador de cánticos, los que cargan al hombro un inmenso paño desplegable, algo del carnaval de Alberdi, la vieja cervecería y la plaza de encuentros multiculturales y raciales, la biblioteca popular, la peña donde alguien maltrata el vals "Violetas", la memoria de la Chacha Saravia, cuyo nombre lleva hoy el estadio (inaugurado allá por 1929 gracias a las donaciones de River Plate), en fin, una serie de pantallazos que pintan al barrio y sus habitantes.
Y están, por supuesto, entre otras glorias la Pepona Reinaldi, Chiche Sosa, Luis Fabián Artime, el Luifa Artime, máximo goleador del club, el arquero Juan Carlos Olave, los pibes de ahora y el Ruso Zielinsky, que llegó de Patronato de Paraná para concretar los sueños de tanta gente. Lo que significa "jugar a lo Belgrano" lo expresa muy bien Olave cuando recuerda su primera temporada: "Éramos jugadores que les sobraban a otros clubes, pasamos hasta seis meses sin cobrar, pero fue un año maravilloso, porque salimos quintos en el torneo". Todo eso es fútbol.
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