15 de octubre 2013 - 00:12

Sombrío panorama en Rusia: activistas continúan detenidos

Vladimir Putin
Vladimir Putin
Los 30 activistas de Greenpeace detenidos en Rusia pueden enfrentar una dura condena de hasta 15 años. Esa posibilidad comenzó a tomar cuerpo la semana pasada al conocerse uno tras otro los rechazos a los recursos de apelación por la prisión preventiva que cumplen en el penal de Murmansk. Ayer fue el turno de la argentina Camila Speziale: la Justicia no concedió la libertad bajo fianza y, al igual que sus compañeros, seguirá presa hasta el 24 de noviembre en que tendrá lugar el juicio; están acusados de piratería. Igual suerte seguirá el marplatense Hernán Pérez Orsi.

El tribunal tampoco tuvo en cuenta la presentación que efectuó el cónsul Jorge Zobenica -enviado por el embajador Juan Carlos Kreckler- en orden a garantizar que Speziale y Orsi no se fugarían.

Manifestación

El 19 de septiembre, el buque Arctic Sunrise de la ONG ambientalista y sus tripulantes realizaron una manifestación contra la plataforma petrolera del grupo estatal Gazprom en aguas del océano Ártico.

Las autoridades de seguridad de la Federación Rusa reaccionaron y detuvieron por la fuerza al navío y a los ambientalistas con el fundamento de que la protesta se hizo en jurisdicción rusa, dentro de la Zona Económica Exclusiva y no en aguas internacionales como sostuvo Greenpeace.

La seguidilla de negativas a las excarcelaciones que solicitaron los letrados de la ONG anticipa un resultado adverso en la sentencia por el juicio de piratería. ¿Podrán probar que esa figura no encuadra cuando es vital para Rusia mostrar su poder en un escenario que el Gobierno de Putin considera de interés estratégico?

El capitán del Arctic Sunrise, Peter Wilcox -también fue rechazada su liberación- tiene experiencia en situaciones en que la seguridad estratégica no contempla límites de acción. En 1985 estaba a cargo del buque Rainbow Warrior, insignia de Greenpeace, cuando fue volado por dos cargas explosivas que colocaron tropas especiales francesas. El navío se encontraba amarrado en Nueva Zelanda y se preparaba para protestar contra los ensayos nucleares de Francia en el atolón de Mururoa.

La protesta de los 30 ambientalistas y del buque Artic Sunrise enfocó la atención global en una zona -el océano Ártico- donde existe una puja de intereses económicos por reservas de hidrocarburos, depósitos minerales, el control de una ruta marítima más corta que une el Atlántico y el Pacífico entre Europa y Asia, y que es alternativa al canal de Suez.

Disputas

Es una pelea de grandes actores que tratan de resolver las diputas en un organismo multilateral, el Consejo del Ártico, integrado por Canadá, Dinamarca. Estados Unidos, Finlandia, Islandia, Noruega, Rusia y Suecia. El 16 de septiembre, tres días antes de la protesta del Artic Sunrise, el presidente ruso, Vladimir Putin, anunció la reapertura de la base militar situada en las islas de Novosibirsk, en el océano Ártico, para garantizar la seguridad en la ruta marítima ártica, según consignó un cable de la agencia EFE.

La conflictividad de la situación llamó a silencio político a la Cancillería; en cambio, Héctor Timerman instruyó a sus colaboradores dar contención a los dos apresados y se está gestionando una autorización para que los detenidos en Murmansk reciban la visita de sus familiares.

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