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Sorprendió Dilma con inédito ataque a los bancos privados
Dilma Rousseff
En cadena nacional para saludar a los trabajadores en su día, la presidenta Rousseff lanzó, para beneplácito de las centrales sindicales, un inédito embate contra los bancos privados, a los que acusó de tener una «lógica perversa» por recibir ganancias extraordinarias y negarse a reducir la tasa de interés para el sector productivo y los consumidores.
«El sector financiero no tiene cómo explicar esta lógica perversa a los brasileños. La tasa de referencia Selic baja, la inflación está estable, pero los intereses de girar en descubierto, de las cuotas y de la tarjeta de crédito no disminuyen», se quejó. La Federación Brasileña de Bancos (Febraban) respondió mediante un portavoz citado por la TV Globo: «Estamos siendo satanizados por una cuestión política».
La gestión de Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), apunta a reducir la tasa de interés básica llamada Selic que está en descenso y ubicada al 9% anual, una de las más altas del mundo. Por eso, Rousseff pidió a la banca privada seguir a las entidades públicas como el Banco do Brasil y la Caixa Económica Federal en la reducción de la tasa de interés general para el consumo, la producción y el crédito hipotecario.
En 2011, los 25 bancos principales de Brasil registraron ganancias por unos 35 mil millones de dólares en 2011, un 15% más que en 2010, según la consultora Economática. El segundo del país y primero privado detrás del estatal Banco do Brasil, Itaú, ganó unos 8 mil millones de dólares en 2011.
«Nuestro sistema bancario es uno de los más sólidos del mundo. Está entre los que más lucraron y eso le dio fuerza y estabilidad, lo que es bueno para la economía. Pero eso también permite que ellos den más crédito más barato a los brasileños, a tasas internacionales», dijo.
La banca privada, según Rousseff, «no puede seguir cobrando los mismos intereses a las empresas y a los trabajadores cuando la tasa de referencia cae, la economía está estable y la mayoría abrumadora de los brasileños honra con honestidad y disciplina sus compromisos».
Uno de los puntos cruciales es el «spread», la diferencia entre la tasa de interés con el que el banco capta dinero y la que cobra al consumidor. En promedio, lo toma a un 9% anual (cerca del 1% en el mundo desarrollado) y llega a cobrar un 180% anual de interés para compensar el descubierto en la cuenta corriente de un cliente, según el diario Folha de Sao Paulo.
La presidenta, con imagen positiva cercana al 70% según las encuestas, sabe que las comisiones de los bancos son un tema con amplia popularidad en Brasil. La iniciativa contra la tasa de interés con los bancos públicos como locomotora fue acordada también con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, según dijo una fuente de la Central Única de Trabajadores.
«Así como el Plan Real de la estabilidad marcó el Gobierno del expresidente Fernando Henrique Cardoso (1995-2002), la baja de la tasa de interés y enfrentar al sector financiero como nunca nadie lo hizo será la marca de Dilma», escribió el columnista Ricardo Kotscho, exvocero de Lula, en la cadena Record.
En otro frente abierto hace cinco meses, tras la renuncia de Carlos Lupi al frente del Ministerio de Trabajo por denuncias de irregularidades, la presidenta eligió como nuevo titular de la cartera laboral al diputado y bloguero Carlos Brizola Neto, de 33 años, nieto del fallecido caudillo de la izquierda nacionalista brasileña Leonel Brizola.
Brizola Neto pertenece al ala más combativa del Partido Demócrata Laborista (PDT, por sus siglas en portugués), uno de los principales aliados del Gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff.
El PDT se declara también heredero del varguismo, el movimiento nacido al calor de las transformaciones sindicales y políticas realizadas por el presidente Getulio Vargas entre los años 30 y 50.
Brizola Neto es una de las principales espadas oficialistas en la web, con su blog «Ladrillazo» en el que enfrenta a los grandes medios privados de comunicación, como el multimedios Globo y la Editorial Abril, de la revista Veja.
El abuelo del nuevo ministro, Leonel Brizola, fue una de las principales figuras de la izquierda brasileña en el siglo XX: fue gobernador de Río Grande do Sul y de Río de Janeiro, combatió a la dictadura, debió exiliarse y fue candidato presidencial en 1989 y 1994. En 1998 fue postulado a vice de Lula.
Agencia ANSA


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