10 de febrero 2011 - 00:00

Sorpresa en la UIA: Méndez se fue, cansado de internas

Héctor Méndez
Héctor Méndez
«Creo que todas las cuestiones internas debían mantenerse siempre dentro de los ámbitos de nuestra casa y observo con preocupación que este principio ha dejado de cumplirse». Con esa frase, el ahora expresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Héctor Méndez, dio a conocer ayer su renuncia a la central fabril, luego de casi dos años de gestión y solo un mes y medio antes de la fecha en la que debía concluir.

En una breve carta de cuatro párrafos, y que fue distribuida a los industriales por el director ejecutivo del organismo, Luis González Estévez, Méndez mostró su descontento porque las peleas dentro de la entidad acerca de quién lo va a suceder en abril habían tomado estado público.

La renuncia tomó por sorpresa a los miembros de la UIA, tanto a la línea Celeste y Blanca (que responde a Méndez) como a la del Grupo Industriales. Incluso varios contaron a este diario que hasta el martes pasado estuvieron reunidos con el ahora expresidente y que en ese momento no había dicho nada de dejar la central fabril.

Hasta diciembre estaba todo dado para que se siguiera cumpliendo en las próximas elecciones el acuerdo de alternancia que se acostumbra desde hace una década en la entidad. Ahora le tocaba el turno al Grupo Industriales, que mantiene líneas más cercanas a las políticas activas y el intervencionismo estatal que Celeste y Blanca, que mantiene una posición más liberal.

Además, en algunos sectores de la UIA justificaron la decisión del expresidente de la central fabril en presiones del Gobierno para influir en la manera en que se efectúa el cambio de presidente. En ese sentido, el candidato del oficialismo que emerge para la UIA es Luis Ureta Sáenz Peña, que fue hasta 2007 presidente de Peugeot. Ese año le ofrecieron ser secretario de Industria o embajador en Francia, y optó por la segunda opción. Sin embargo, tuvo que regresar al país en los últimos meses por problemas de salud y ahora es presidente honorario de la automotriz francesa.

En el círculo íntimo de Méndez afirman que lo que más lo molestó fue la trascendencia que en las últimas semanas tuvieron las declaraciones del dueño de Aluar, Javier Madanes Quintanilla. Si bien no pertenece a la UIA, Madanes Quintanilla salió a pedir elecciones en la entidad y que se terminara con el acuerdo de alternancia entre los dos grupos internos.

Con la renuncia de Méndez, quien asume la presidencia hasta abril es el vicepresidente primero de la entidad, Miguel Acevedo, de Aceitera General Deheza (AGD).

Acevedo convocó ayer una reunión del comité ejecutivo para el próximo martes, en la que se analizará la decisión de Méndez y seguramente se hará un reconocimiento a su gestión, dijo un industrial.

Sin embargo, ayer los distintos grupos de empresarios que conforman la UIA tuvieron encuentros informales y diálogos por teléfono. Frente a las versiones que indicaban que las peleas podrían llevar a una ruptura en la UIA, uno de ellos (parte del comité ejecutivo) resaltó: «No se quiebra la Unión Industrial. Se quiebra si alguien rompe un pacto», en referencia al acuerdo de alternancia en la elección del presidente de la entidad.

Dentro de la UIA, el titular de FIAT, Cristiano Rattazzi, es el que lidera los pedidos para hacer elecciones y romper con el pacto. Según ese convenio, la presidencia le tocaba ahora al Grupo Industriales, la línea interna a la que pertenece Techint.

La renuncia llegó también luego de que ayer por la mañana José Ignacio de Mendiguren, secretario de la entidad y quien es la cara visible en los viajes al exterior en que la UIA acompaña a la presidente Cristina de Kirchner (a los que Méndez no era muy adepto), cuestionara con dureza a quienes buscan llamar a elecciones para elegir al nuevo presidente de la entidad. «Lo que para algunos hace que la UIA sea literalmente una bolsa de gatos para mí es la fortaleza de la entidad», advirtió el empresario, en abierta respuesta a Madanes Quintanilla.

Dejá tu comentario