5 de junio 2015 - 00:38

Sospechas de traición en paro del 9-J

 La sombra de la desconfianza se extendió ayer entre los organizadores del nuevo paro nacional previsto para el martes que viene. Las centrales obreras opositoras temen, en particular, una eventual deserción o bien una huelga a medias por parte del gremio más estratégico, la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que agrupa a los colectiveros y choferes de larga distancia. La preocupación está alimentada por las aceleradas y reservadas negociaciones del Gobierno con el titular del gremio, Roberto Fernández, por la paritaria del sector, como había adelantado este diario.

Aunque el sindicato desmintió ayer de manera tajante la posibilidad de bajarse de la medida, un factor externo alimenta las sospechas de los líderes de las versiones opositoras de la CGT, Hugo Moyano y Luis Barrionuevo: el miércoles pasado, la UTA lanzó un paro por el freno en su paritaria y debió suspenderlo minutos después ante el dictado de la conciliación obligatoria por parte del Ministerio de Trabajo. Esa tregua había sido dispuesta por 10 días hábiles (es decir que incluye la jornada de paro del martes próximo), aunque en teoría su vigencia quedaba acotada al conflicto por la discusión salarial no resuelta.

"Ratificamos que la UTA va a ir al paro el martes que viene, esté o no definida su paritaria", le dijo anoche a este diario Mario Calegari, número dos del gremio de colectiveros y habitué de las reuniones de enlace con las centrales opositoras. La aclaración del dirigente no pareció conformar a Moyano, que citó para hoy a las 11 a un plenario en la sede de su CGT, en Azopardo 802. En su entorno dijeron que el motivo central es evaluar los pasos a seguir ante eventuales defecciones.

El líder camionero tuvo ayer su propia jornada de protagonismo: el paro de su gremio, que arrancó a las 6, tuvo como corolario un acto en Deportivo Español en el que ratificó que no aceptará en la paritaria un aumento inferior al 30% y volvió a criticar al Gobierno por entender que "es comunista con la plata de los trabajadores". Fue sintomática para sus más próximos la falta de alusión al paro nacional del martes que viene. Tampoco en los sindicatos de su CGT había ayer el clima previo habitual a una protesta de alcance nacional.

En cualquier caso, el paro de la semana que viene está más orientado a los candidatos presidenciales de octubre, como advertencia del poder de daño sindical, y como señal a la interna de la propia CGT, pendiente de reunificación.

En tanto, ayer seguía sin cierre definitivo la paritaria de la Asociación Bancaria: el jefe del gremio, Sergio Palazzo, estaba dispuesto a aceptar la pauta oficial del 27,8% siempre y cuando hubiera adicionales que garantizaran un impacto de bolsillo superior al 30 por ciento.

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