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Staiff: “Tomé la decisión con solidez. Sin presiones”
Kive Staiff: «Si las condiciones fuesen otras, seguiría un tiempo más. Si hubiera decidido seguir en el cargo, me limitaría a la parte artística. No quiero lidiar más con cuestiones administrativas y presupuestarias».
Esta semana, sin embargo, Staiff volvió a sugerir su inminente alejamiento del cargo, luego de los festejos por el Cincuentenario del Teatro San Martín a realizarse durante este año en coincidencia con el Bicentenario de la Nación.
Consultado por este diario, el director fue aún más preciso con la fecha: «Sería a mediados de 2011». Como a esta altura, nadie toma demasiado en serio sus promesas de retiro (casi una variante del síndrome Mirtha Legrand). Fue necesario insistir: ¿No va a colaborar en la selección y asesoramiento del próximo director? Y, como era de esperar, la respuesta fue afirmativa.
«Seguramente voy a colaborar. En los grandes teatros del mundo ocurre eso. Se contrata al nuevo director con dos o tres años de anticipación para darle a conocer las mecánicas internas y el funcionamiento de las salas, para repensar la gestión y analizar la programación artística. El propio ministro de cultura ha sugerido algo así. Estamos en conversaciones. Todavía no hay nada en firme».
Es fácil adivinar que de cumplirse este pronóstico, Staiff seguirá relacionado con la actividad por un par de añitos más.
Mientras tanto, sus declaraciones han provocado desazón y alarma: «Lo mismo que me pregunta usted como periodista, me lo pregunta todo el mundo: ¿Por qué te vas?; ¿Qué va a ser del teatro San Martín?. Es una decisión que tomé por razones un poco subjetivas. Creo que se ha cerrado un ciclo dentro mío, o mejor dicho, se ha soldado. Tomé esta decisión con serenidad y lucidez. Sin presiones.»
Quienes todavía dudan de que esta decisión sea irrevocable, destacan el vínculo casi simbiótico que tiene Staiff con el Teatro San Martín desde que en 1971 fuera convocado para dirigirlo. En los 39 años que siguieron, el funcionario cumplió otros dos períodos de gestión (el último se inició en 1998), que fueron apenas interrumpidos por breves lapsos en los que otros directores ocuparon su lugar sin pena ni gloria. Ninguno pudo igualar su eficacia, capacidad de negociación y astuta administración de fondos. Eso fue, precisamente, lo que le dio fama de «irremplazable». Desde entonces quedó instalada la creencia, de que sólo un hombre como Staiff, tan ducho en el manejo contable (estudió Ciencias Económicas en la Universidad de Buenos Aires), como en instrumentar una programación digna y variada (avalado por su reconocido desempeño como periodista cultural, crítico de teatro y catedrático), o en lidiar con Jefes de gobierno que se resisten a invertir en Cultura, puede llevar a buen puerto a una institución de la envergadura del Complejo Teatral de Buenos Aires. Institución que desde 2001 nuclea administrativamente a cinco salas: Teatro San Martín, Presidente Alvear, Regio, Sarmiento y el Teatro de la Ribera.
También a partir del 2001, el tema presupuestario se convirtió en una pesadilla que no parece tener fin. Recortes imprevistos, demoras en el pago de sueldos, suspensión de estrenos programados, paralización de las obras de mantenimiento edilicio, etcétera. Una larga lista de transtornos que como puede verse dejan exangüe al más entusiasta y voluntarioso de los funcionarios.
Al respecto, dice: «Si las condiciones fuesen otras, probablemente seguiría un tiempo más. Pero, insisto, ya cerré un círculo dentro mío. No voy a recurrir al lugar común de afirmar que les dejo mi lugar a los jóvenes. Siento que mi tarea está cumplida y también reconozco, sin ánimo demagógico, que hay gente que puede tener otra concepción diferente a la mía y que ya es hora de que la pongan en práctica. Si yo hubiera decidido seguir en el cargo, sólo me limitaría a la parte artística. No quiero lidiar más con cuestiones administrativas y presupuestarias.»
Periodista: ¿A qué se va a dedicar cuando se retire?
Kive Staiff: A algo relacionado con el teatro y la actividad artística, seguramente. Es lo que más me apasiona y lo único que sé hacer. También me hubiera gustado jugar de nueve para River, pero ya es demasiado tarde.»
Entrevista de Patricia Espinosa


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