29 de noviembre 2011 - 00:00

Streb y Vázquez: un arte que enriquece el mundo simbólico

Las series más famosas de Genia Streb son las manzanas. Apasionada por esta fruta, lo reflejó en pinturas que llegan a los umbrales de las gigantografías.
Las series más famosas de Genia Streb son las manzanas. Apasionada por esta fruta, lo reflejó en pinturas que llegan a los umbrales de las gigantografías.
El pasado viernes se inauguró en la Sociedad Central de Arquitectos (Montevideo 938) una muestra de los artistas y arquitectos Genia Streb y Oscar Vázquez.

Genia Streb (nacida en 1961 en Tucumán), es arquitecta egresada de la UBA en 1984 y luego estudió artes visuales con Pablo Renzi, Nora Correas y Luis Felipe Noé. Streb ha sido seleccionada en distintos concursos nacionales. Su arte explota la multiplicación y reiteración de un tema. Sus series más famosas son las manzanas. Apasionada por esta fruta, lo reflejó en grandes pinturas donde se repartían una y otra vez en gigantografías que podrían ser consideradas hiperrealismo. Las manzanas se suman unas junto a otras porque «todas quieren entrar» en la tela en la que Streb vuelve a trabajar en torno a su estética de la repetición que caracteriza sus diferentes series.

Pero lo «serial» también se potencia dentro de la obra. Se trata de la reiteración que concierne a una estructura que desarrolla un lenguaje propio. Un exceso de representación, es decir, una especie de «demasiado» en el ámbito de la forma. Pese a la organización armónica, su estética de las partes que eluden el centro, despliega un ritmo dinámico y singular pero también inestable. Algunas teorías científicas de la inestabilidad han intentado proporcionar modelos diversos de descripción de la mutación de las formas y han teorizado acerca de la dinámica de las morfologías. También en el universo cultural contemporáneo las formas regulares y académicas están siendo reemplazadas por otras más dinámicas e inestables.

A raíz de esta situación, el pensador italiano Omar Calabrese ha señalado que una obra de arte y una fórmula química pueden tener el mismo «modelo» de articulación interna. René Magritte concibió la pintura como «el arte de yuxtaponer colores de tal modo que su aspecto efectivo se borre y sólo dejen aparecer una imagen poética». Al igual que el gran maestro belga, que pintó variaciones sobre una misma idea, las manzanas verdes de Streb juegan con la tradición de la repetición.

Streb también incursiona en una serie más actual que son las células y los organismos vivos dentro de sus representaciones. Justamente son éstas las que se están exhibiendo en la S.C.A. La textura y el color como gran calificador total de su espacio. Con el uso del color de manera exquisita nos representa con sus gigantografías una repetición de su arte. Al respecto ella escribió: «La pintura es para mí un viaje en el que a partir de ciertos estímulos externos me adentro en una búsqueda personal. La maternidad fue mi primera conexión intensa y brutal con lo más biológico de mí existencia y a partir de ahí los estímulos se multiplicaron. Al observar la repetición de vida obstinada, inagotable en sus múltiples formas y el ser humano como organismo que forma parte de un sistema biológico más complejo e incomprensible en su totalidad, es un primer disparador de inquietud y búsqueda».

«El espacio es el ámbito amplio de estos organismos (al igual que en la arquitectura), que se recorta en el cuadro, pero que se percibe más extenso de lo que se manifiesta en la obra», agregó. «Me gusta trabajar con las sensaciones que me producen los materiales plásticos y los colores. Siempre pude verificar que el que mira la obra también lo experimenta, aunque su experiencia sea distinta».

La importancia de estos artistas-arquitectos radica en la creación de espacios para el disfrute de experiencias. Por eso, no podemos dejar de mencionar las intervenciones urbanas de Streb, junto con Emilio Rivoira, como por ejemplo la casa Uriarte, donde los espacios se suceden fluidamente y ofrecen perspectivas a través de transparencias múltiples. La sucesión alternada de espacios abiertos y cerrados se confunden entre unos y otros produciendo esa experiencia natural mencionada anteriormente. También intervino en el reciclaje de Dom Polshi, La casa Polaca en Palermo Viejo. Un lugar de encuentro de distintas generaciones y de expresión donde juega mucho la importancia del sentimiento de identidad. Este centro que data de 1925 se recicló y modernizó para convertirlo en un importante centro de difusión y gestión de programas culturales y económicos.

Oscar Vázquez también expone, junto con Streb, en la Sociedad Central de Arquitectos. Es egresado de la UBA Arquitectura en 1994. desde el año 2000, desempeña su actividad profesional en el Estudio de Clorindo Testa. Pionero en la mezcla del arte y la arquitectura. Es docente en la UBA y en la Universidad de Palermo respectivamente. Sus pinturas acrecientan su imaginario simbólico. Desde una paleta sin estridencias, prefiere las tonalidades apagadas, aunque sabe manejar con pericia los contrastes de color, y una figuratividad que lo acerca a lo surreal.

Es importante resaltar la gestión del presidente de la Sociedad Central de Arquitectos Enrique García Espil, quien en mayo de 2011 reunió un jurado de notables como Clorindo Testa, Juan Doffo y Juan Fontana y seleccionaron a doce artistas cuya obra iba a ser expuesta de a pares de autores en muestras que duraban tres semanas. Todo esto se hizo posible por la colaboración de Andrés Weiger. Los otros diez arquitectos de a pares que fueron seleccionados por su calidad artística son Horacio Jardín y Bárbara Berson en octubre, Pedro Berlín y Roberto Colombo en septiembre, Eugenio Xaus y Leo Ferretti en agosto, Rossana Orrico y Martín Grobo en julio, y Nanette Cabarrou y David López Mastrángelo en junio.

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