El Gobierno decidió a fin de 2017 hacer un giro abrupto de su política económica, sobre todo la monetaria, subiendo las metas de inflación para 2018 .
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Se había llegado a esa discusión después de una desgastante puja que había durado 6 meses entre el BCRA y el Ejecutivo. Este necesitaba más inflación para cumplir la meta fiscal y una política monetaria más laxa.
Ante la imposibilidad de convencer al Central, el Ejecutivo decidió avanzar de manera unilateral, derivando esa decisión en la conferencia de prensa del 28-D
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