Tal vez lo más significativo de las cuatro ruedas que ya han pasado en la semana es el bajísimo volumen negociado (prácticamente la mitad de lo transado el viernes pasado), que ayer apenas superó 868 millones de acciones (en el NYSE). Esto resulta especialmente llamativo cuando estamos a tan pocas sesiones de terminar el primer trimestre del año, que habitualmente se utilizan para rearmar y vestir las grandes carteras de inversión. Si bien, de la mano del 0,7% que ganó ayer el Promedio Industrial al cerrar en 12.170,56 puntos (suma un 2,63% desde el viernes pasado), es altamente probable que la semana termine ganadora (aun teniendo en cuenta lo que podría ocurrir hoy con el pésimo balance de RIMM), es evidente que son muchos los inversores que han preferido permanecer al margen aguardando quién sabe qué. Cuando vemos los argumentos que se esgrimieron para justificar la última suba, tenemos en primer lugar los buenos resultados contables que presentaron Red Hat, Micron Technology, ConAgra, etc. (la preponderancia entre éstos, de balances del sector tecnológico, ayudó a que el NASDAQ trepara un 1.4%) seguidos por una nueva merma (es la cuarta semana consecutiva que esto ocurre) en el número de personas solicitando el seguro por pérdida de trabajo (de la merma en las órdenes de bienes durables -cuando se esperaba una suba- pocos quisieron hablar). Tal vez lo mejor de la sesión fue entonces que se privilegiaron las noticias de orden local y propias del mercado sobre las geopolíticas (los problemas en Libia, Japón o Portugal). De todas formas, es muy posible que el curioso 1% que ganaron las Bolsas europeas (en un horario previo a la apertura de Wall Street) algo haya contribuido a la suba norteamericana. Decimos curiosa porque se dio a pesar (o gracias) de la noticia de que la calificadora Moodys le bajó el rating a 30 bancos españoles.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Dejá tu comentario