16 de junio 2015 - 00:00

Sudáfrica burló una orden de arresto al líder sudanés

Jartum - El presidente de Sudán, Omar Hasan al Ba-shir, regresó ayer a Jartum después de que las autoridades de Sudáfrica no aplicasen la orden de arresto internacional que pesa contra él por crímenes de guerra y contra la humanidad emitida por la Corte Penal Internacional (CPI).

El jefe de Gobierno aterrizó ayer por la tarde en el aeropuerto de Jartum, a bordo del avión presidencial, y fue recibido por decenas de seguidores, así como miembros del Ejecutivo y el Parlamento. Los presentes gritaron consignas como "bienvenido héroe de África", "bienvenido León del continente" y "al infierno la Corte Penal Internacional", mientras portaban un ataúd en el que se podía leer "funeral de la CPI".

El ministro de Relaciones Exteriores sudanés, Ibrahim Gandur, declaró a su llegada a Jartum que lo ocurrido es una "burbuja mediática" y un "intento frustrado" de interferencia. Calificó además la participación de Al Bashir en la Cumbre de la Unión Africana (UA) celebrada en Johannesburgo de "eficaz" y aseguró que el presidente sudanés fue "la estrella" de la cita de jefes de estado del continente, que concluyó ayer.

Al Bashir abandonó Johannesburgo con la complicidad del Gobierno de Zuma, que se había comprometido a ofrecer inmunidad a todos los líderes que participaran en la cumbre africana de este fin de semana.

Un tribunal sudafricano ordenó ayer impedir su salida del país mientras decidía si el presidente sudanés debía ser arrestado. Poco después de su marcha, ese mismo tribunal pidió al Gobierno que detuviera a Al Bashir, tras señalar que Sudáfrica tiene obligación de aplicar las órdenes de arresto de la CPI por ser firmante de su tratado fundacional.

El titular de Exteriores sudanés advirtió de que su Gobierno va a tener una posición "firme" contra "cualquier Estado que adopte la decisión de la CPI en relación con el arresto de Al Bashir", sin especificar qué medidas podría tomar el país, que se encuentra aislado internacionalmente.

Sudán, así como otros países, considera que la CPI es un instrumento colonial dirigido contra los mandatarios africanos, muchos de los cuales no reconocen este tribunal de la ONU.

Al Bashir está acusado de cometer una masacre de 300 mil habitantes de Darfur, región sudanesa de la que un millón y medio de habitantes se encuentran desplazados hacia los países vecinos. Algunos analistas explicaron que existe un "resentimiento colonialista" en muchos gobiernos africanos y árabes que sienten que tienen papeles marginales en organismos como la CPI, pese a que su Fiscal General es actualmente la jurista Bensouda Fathou, de Gambia.

"Estamos decepcionados de que no se haya tomado ninguna medida", se limitó a declarar el portavoz del departamento de Estado, Jeffrey Rathke, quien no dijo explícitamente que su Gobierno lamentaba que el presidente Bashir no haya sido detenido por las autoridades de Johannesburgo. "Estamos decepcionados de que haya podido asistir a la cumbre porque hay un mandato internacional de arresto y también estamos decepcionados de que no se haya tomado ninguna medida", agregó el portavoz de la diplomacia estadounidense.

Agencias EFE, ANSA y DPA

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