1 de marzo 2010 - 00:00

Sufrió por su propia culpa

Sufrió por su propia culpa
Uno puede mirar la copa mitad llena o mitad vacía. Si es optimista, puede hablar de la eficacia de San Lorenzo, que con sólo dos goles a favor consiguió 7 puntos. Si es pesimista, puede hablar de la ineficacia de un equipo que «se dice ofensivo», pero tardó 508 minutos en convertir su segundo gol.

Las dos hipótesis son válidas, pero lo cierto es que San Lorenzo ganó su segundo partido en el Clausura, siendo superior a un Tigre que sólo se defendió durante los 90 minutos, pero que recién logró definirlo faltando 8 minutos, después de fallar no menos de 10 situaciones claras.

En lo futbolístico, San Lorenzo presionó desde el primer minuto, abriendo la cancha con sus laterales y encerrando a Tigre casi en su área. Leandro Romagnoli fue el eje de los ataques, y Menseguez, con su velocidad, complicaba a una defensa lenta.

Tigre nunca pudo salir del encierro. Intentó manejar la pelota desde el talento de Diego Castaño, pero el cinco tuvo mucho trabajo en su propia área y terminó siendo un defensor más.

El uruguayo Emiliano Alfaro tuvo su premio a la insistencia, porque antes del gol había desperdiciado tres jugadas propicias, pero esta vez aprovechó el desborde de Sebastián González por derecha y con un toque preciso le dio tres puntos a San Lorenzo y una bocanada de aire fresco a Diego Simeone.

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