10 de julio 2009 - 00:00

Surge el G-14 (ricos y emergentes, sin presencia argentina)

Luiz Inácio Lula da Silva regaló a su par estadounidense Barack Obama una camiseta de Brasil firmada por los jugadores. El gesto del demócrata parece demostrar la importancia que tiene el fútbol en EE.UU.
Luiz Inácio Lula da Silva regaló a su par estadounidense Barack Obama una camiseta de Brasil firmada por los jugadores. El gesto del demócrata parece demostrar la importancia que tiene el fútbol en EE.UU.
L'Aquila, Italia - Con más discrepancias que acuerdos sobre el cambio climático y escasas definiciones ante la crisis económica, la cumbre de países industrializados en L'Aquila, Italia, arrojó como principal novedad la conformación de un grupo de naciones desarrolladas a las que se suman seis emergentes. Este nuevo G-14, impulsado con fuerza por Luiz Inácio Lula da Silva y Nicolas Sarkozy, se propone ocupar en los hechos un espacio similar en más de un sentido al G-20, pero a diferencia de éste, excluye a la Argentina.

En la cumbre de L'Aquila participaron los mandatarios del G-8 (EE.UU., Japón, Alemania, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá y Rusia), del G-5 (China -Hu Jintao debió retirarse-, India, Brasil, México y Sudáfrica) y de Egipto.

Los 14 países representados en L'Aquila se propusieron no recurrir al proteccionismo para luchar contra la crisis y fijó el objetivo de limitar el calentamiento global a 2 grados, pero sin fijar metas concretas de reducción de contaminantes, lo que torna inocuo el deseo.

«Con el presidente Lula, hemos indicado nuestra voluntad de que el G-8 evolucione. No es que el G-8 ya no tenga utilidad, pero resulta claro que su representatividad no es suficiente», dijo Sarkozy en conferencia de prensa. «Hay un G-8, un G-5, un G-6. Con Lula, hemos propuesto que juntemos lo antes posible a los dos grupos en un G-14», agregó, sin mencionar al G-20.

Según Sarkozy, resulta «ilógico» que los grandes países emergentes no estén asociados de manera más estrecha a la búsqueda de soluciones para los grandes problemas mundiales.

El canciller brasileño, Celso Amorim, indicó que Lula hizo una intervención en el mismo sentido.

El canciller brasileño sí hizo alusión al G-20, que incluye a países como Indonesia, Arabia Saudita, Nigeria y la Argentina, haciendo un recorte que contradice lo expresado por Sarkozy.

Reclamos

«Hay un acuerdo general para que los temas económicos y financieros se traten en el G-20», pues en ese grupo participan los ministros de Economía y los jefes de los bancos centrales, dijo Amorim. «El G-14 puede estar centrado en otros temas, como la seguridad alimentaria, la energía o el clima», agregó.

Los dos grupos (G-8 y G-5) se comprometieron a evitar un agravamiento de la crisis mediante medidas proteccionistas del tipo de una «devaluación competitiva» susceptible de desencadenar una guerra comercial.

Los emergentes reclaman por otro lado una reforma del sistema financiero para obtener más voz y voto en el Fondo Monetario Internacional (FMI), que está actuando como ambulancia de los países más golpeados por la crisis.

En su intervención, Lula denunció «la dictadura de las agencias calificadoras de riesgo», indicó Amorim.

En las discusiones sobre el clima, el G-8 prometió reducir en un 80% las emisiones de sus gases de efecto invernadero, pero ese plan fue recibido con escepticismo, pues los emergentes y la ONU esperaban que se fije también metas intermedias para 2020.

El presidente estadounidense, Barack Obama, admitió que los países ricos deben encabezar la lucha contra el cambio climático.

En lo referente a Irán, el G-8 emplazó a Irán a aceptar el diálogo sobre su programa nuclear, sospechoso de tener finalidades militares, y condenó enérgicamente a Corea del Norte por el ensayo nuclear y los disparos de misiles que realizó en los últimos meses. .

Agencias AFP, Reuters y DPA

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