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Surgen indicios de división en el liderazgo de Hamás
Con una masiva concentración de reservistas, el Ejército israelí refuerza la presión sobre Gaza (izquierda). Ismail Haniye, uno de los líderes de Hamás en Gaza, dejó abierta ayer en una aparición en TV la posibilidad de avanzar hacia un cese del fuego (derecha).
En la disputa retórica entre Jaled y Meshaal, que registra antecedentes previos a la guerra, una retirada de Israel y la mera supervivencia de parte de la dirigencia en Gaza podrían significar un triunfo del primero de cara a sus simpatizantes.
Según la evaluación israelí, la capacidad operativa de Hamás para lanzar cohetes sobre el sur israelí habría quedado severamente limitada. Además de la muerte de efectivos de seguridad palestinos en Gaza, la aviación israelí destruyó túneles subterráneos que comunicaban el sur de la Franja con Egipto, en el denominado corredor de Filadelfia, por el que serían contrabandeados misiles y armamentos. Según el Ejército israelí, los cohetes lanzados por las milicias se redujeron alrededor de un 50% desde que se inició la guerra.
Hamás, responsable de múltiples atentados terroristas, ganó las elecciones de 2006 en la Franja de Gaza, y en 2007 se hizo con el control militar, expulsando violentamente a las fuerzas del presidente moderado de palestina, Abú Mazen. Sin embargo, a la luz de la dramática situación humanitaria de su población y de las privaciones sufridas por el bloqueo de Israel y Egipto que se llevaba a cabo desde antes de la guerra, estaría ganando consenso una postura más flexible, según el Gobierno israelí.
Los líderes locales de Hamás que permanecen vivos se encuentran ocultos desde hace 17 días. Israel supone que están en un búnker bajo el hospital de Shifa o en legaciones diplomáticas vacías. Pero incluso desde la clandestinidad intentan vender su «misión divina». «El miedo es lo último en lo que piensa Hamás. Sólo tememos a Alá, no a Israel», señaló el diputado islamista Mushir al-Masri. Ante la pregunta de por qué se esconden, respondió: «Recibimos de Alá la misión de escondernos para que el enemigo no tenga un banquete fácil».
Mientras, tropas israelíes y milicianos de Hamás continuaban los enfrentamientos, que ayer se cobraron la vida de 26 palestinos.
Con miles de reservistas israelíes acantonados en la frontera con Gaza, la Operación Plomo Fundido elevó la cifra de muertos a 917 palestinos y otros 4.100 heridos. Moaweya Hasanien, jefe de emergencias en la Franja, dijo que murió el décimo tercer profesional sanitario desde que Israel comenzó su ofensiva, el 27 de diciembre.
Ataques
«El Ejército israelí ataca todo, incluso nuestras ambulancias y nuestro personal sanitario que lleva a cabo su labor humanitaria por toda la Franja», dijo Hasanien. Entre las otras víctimas mortales de ayer se encuentran dos niños.
Del otro lado, un portavoz militar israelí señaló que desde la medianoche del domingo, el Ejército llevó a cabo ataques contra alrededor de 60 objetivos. Los tanques israelíes avanzaron casi cien metros en los barrios de Ajline, Tuffah y Zeitun, enfrentándose a combatientes palestinos en los tres ejes.
El primer ministro israelí, Ehud Olmert, advirtió que cualquier opción que no sea el desarme de Hamás «se topará con la mano de hierro del pueblo israelí, que no quiere seguir tolerando los cohetes Qasam».
Agencias DPA, AFP, Reuters y EFE


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