13 de enero 2009 - 00:00

Surgen indicios de división en el liderazgo de Hamás

Con una masiva concentración de reservistas, el Ejército israelí refuerza la presión sobre Gaza (izquierda). Ismail Haniye, uno de los líderes de Hamás en Gaza, dejó abierta ayer en una aparición en TV la posibilidad de avanzar hacia un cese del fuego (derecha).
Con una masiva concentración de reservistas, el Ejército israelí refuerza la presión sobre Gaza (izquierda). Ismail Haniye, uno de los líderes de Hamás en Gaza, dejó abierta ayer en una aparición en TV la posibilidad de avanzar hacia un cese del fuego (derecha).
Ciudad de Gaza y Jerusalén - La dura ofensiva militar israelí contra la Franja de Gaza estaría abriendo grietas en la solidez monolítica que intenta exhibir la organización terrorista Hamás, según dejaron ver ayer declaraciones de sus máximos dirigentes. En un día en que ambas partes se declararon victoriosas, y mientras continuaban los combates en zonas urbanas, el jefe de Hamás en Gaza, Ismail Haniye, admitió, por primera vez, la posibilidad de alcanzar una tregua.

En su segunda intervención pública en 17 días de ataques israelíes, Haniye dijo que su Gobierno trabaja en dos frentes «para afrontar la agresión a nuestro pueblo»: el de la resistencia armada y el político, en alusión a las gestiones diplomáticas. El dirigente fue elocuente al decir que está listo para «examinar de una manera positiva toda iniciativa susceptible de poner fin a esta agresión y al derramamiento de sangre de nuestros hijos».

La conducción central de Hamás en el exilio en Damasco, Siria, alienta por todos los medios que sus hombres en Gaza sigan combatiendo, pero los líderes del grupo en la propia Franja y una creciente porción de la población civil ven con buenos ojos la posibilidad de una tregua, según la evaluación de los servicios secretos hebreos. Desde Damasco, el jefe de Hamás, Jaled Meshaal, no se amilana ante nada: «Puedo afirmar con total convicción que el enemigo ha fracasado por completo en lo militar y que no ha alcanzado nada». En el mismo sentido se pronunció el Gobierno de Irán, mentor de Hamás, que llamó a los palestinos a prolongar su «resistencia heroica».

Disputa

En cambio, un fatigado Haniye se mostró sentado en un sillón y con una fotografía de la mezquita de Al-Aqsa de Jerusalén como fondo. Ello ocurrió después de que la televisión qatarí Al Yazira informó desde El Cairo que esa mediación ha registrado en las últimas horas «progresos tangibles».

Haniye, no obstante, buscó no dar una imagen de debilidad. «Nos acercamos a la victoria. La sangre pura no se ha derramado en vano porque gracias a Dios nos llevará a la victoria», afirmó.

En la disputa retórica entre Jaled y Meshaal, que registra antecedentes previos a la guerra, una retirada de Israel y la mera supervivencia de parte de la dirigencia en Gaza podrían significar un triunfo del primero de cara a sus simpatizantes.

Según la evaluación israelí, la capacidad operativa de Hamás para lanzar cohetes sobre el sur israelí habría quedado severamente limitada. Además de la muerte de efectivos de seguridad palestinos en Gaza, la aviación israelí destruyó túneles subterráneos que comunicaban el sur de la Franja con Egipto, en el denominado corredor de Filadelfia, por el que serían contrabandeados misiles y armamentos. Según el Ejército israelí, los cohetes lanzados por las milicias se redujeron alrededor de un 50% desde que se inició la guerra.

Hamás, responsable de múltiples atentados terroristas, ganó las elecciones de 2006 en la Franja de Gaza, y en 2007 se hizo con el control militar, expulsando violentamente a las fuerzas del presidente moderado de palestina, Abú Mazen. Sin embargo, a la luz de la dramática situación humanitaria de su población y de las privaciones sufridas por el bloqueo de Israel y Egipto que se llevaba a cabo desde antes de la guerra, estaría ganando consenso una postura más flexible, según el Gobierno israelí.

Los líderes locales de Hamás que permanecen vivos se encuentran ocultos desde hace 17 días. Israel supone que están en un búnker bajo el hospital de Shifa o en legaciones diplomáticas vacías. Pero incluso desde la clandestinidad intentan vender su «misión divina». «El miedo es lo último en lo que piensa Hamás. Sólo tememos a Alá, no a Israel», señaló el diputado islamista Mushir al-Masri. Ante la pregunta de por qué se esconden, respondió: «Recibimos de Alá la misión de escondernos para que el enemigo no tenga un banquete fácil».

Mientras, tropas israelíes y milicianos de Hamás continuaban los enfrentamientos, que ayer se cobraron la vida de 26 palestinos.

Con miles de reservistas israelíes acantonados en la frontera con Gaza, la Operación Plomo Fundido elevó la cifra de muertos a 917 palestinos y otros 4.100 heridos. Moaweya Hasanien, jefe de emergencias en la Franja, dijo que murió el décimo tercer profesional sanitario desde que Israel comenzó su ofensiva, el 27 de diciembre.

Ataques

«El Ejército israelí ataca todo, incluso nuestras ambulancias y nuestro personal sanitario que lleva a cabo su labor humanitaria por toda la Franja», dijo Hasanien. Entre las otras víctimas mortales de ayer se encuentran dos niños.

Del otro lado, un portavoz militar israelí señaló que desde la medianoche del domingo, el Ejército llevó a cabo ataques contra alrededor de 60 objetivos. Los tanques israelíes avanzaron casi cien metros en los barrios de Ajline, Tuffah y Zeitun, enfrentándose a combatientes palestinos en los tres ejes.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, advirtió que cualquier opción que no sea el desarme de Hamás «se topará con la mano de hierro del pueblo israelí, que no quiere seguir tolerando los cohetes Qasam».

Agencias DPA, AFP, Reuters y EFE

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