7 de septiembre 2012 - 00:00

Suspenso rompió a favor

Suspenso rompió a favor
La tensa calma de las tres primeras ruedas, jugando a las expectativas, por esta vez se rompió a favor de los índices y con epicentro -lógico- en los europeos. Desde allí, la noticia sobre que el Banco Europeo aprobaba la compra de «deuda tóxica» de los países se hizo sentir con intensidad. Mejoras que rozaron hasta un 5%, con mínimos del 2% y un 3% según los casos, le dieron a los operadores de Bolsa un día de fiesta. Si bien llovieron ácidas críticas desde Alemania y el pedido de fijar las condiciones que deben cumplir los asistidos con tal beneficio, por el momento la novedad generó alto impacto. Vino bien a los demás, como un apagado Dow Jones que se trepó al carro europeo y para llevarse casi un 2%. El Bovespa que lo amplió hasta más del 2,5% y llegando -más amortiguado- a nuestro Merval. Repunte que no alcanzó ni el 1 por ciento en el recinto local, aunque se pudo salir de la centena inferior y recuperar la zona de los «2.400» puntos. Justamente, máximo y cierre de «2.405» fueron uno sólo, en un raid que partió de mínimo en «2.384» unidades: y, desde allí, subiendo la cuesta para capturar algo del festejo de los demás.

Diferencias de «46» aumentos, por «29» bajas, también mostrando que por aquí se mantuvo más la sobriedad que en el resto global. Acaso lo más distinguido del día surcó por la menguada vía de los negocios ganando algún escalón y hasta reunir 36 millones de pesos de efectivo. Quedó en claro que esto distó de ser propio y espontáneo, sino como reflejo de aquello que se instaló en Europa y donde la mesa estaba servida. Ahora, falta comprobar cómo sigue la fiesta. Y la Bolsa, con serpentina.

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