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Teherán y Damasco controlan a nuevo Gobierno libanés
Najib Mikati, primer ministro de Líbano.
Hizbulá y sus aliados, entre ellos el cristiano Michel Aoun, ocupan 19 de las 30 carteras del Gobierno. Las 11 carteras restantes fueron repartidas entre partidarios del presidente de la República, Michel Suleiman, del nuevo primer ministro Najib Mikati y del líder druso Walid Jumblatt.
De los 19 puestos de la coalición de Hizbulá (entre ellos Justicia, Defensa y Relaciones Exteriores), dos son para el partido chiita y los otros 17 para sus aliados.
El presidente sirio, Bashar al Asad, que enfrenta un movimiento sin precedentes contra su régimen (ver aparte), felicitó inmediatamente a Líbano, donde la antigua potencia tutelar sigue ejerciendo su influencia a través de Hizbulá, un grupo considerado terrorista por Israel y Occidente.
Rechazo
El nuevo gabinete fue boicoteado por los partidarios del exprimer ministro, el pro occidental Saad Hariri, quien ahora se quedó en minoría en el Parlamento.
«Ya estén en el poder o en la oposición, es el Gobierno de todos. Este Gobierno será el de todo Líbano, y trabajará para todos los libaneses», afirmó Mikati. «Hemos superado los obstáculos y vamos a ponernos a trabajar inmediatamente», añadió.
Las negociaciones continuaron hasta último minuto, ya que Hizbulá no aprobaba los nombres propuestos por Mikati.
Poco después de anunciarse la composición del Ejecutivo, un aliado del partido chiita, el diputado druso Talal Arslan, dio la sorpresa al presentar su dimisión.
El diputado mostró su desacuerdo por el reparto de cargos, y acusó al primer ministro, un sunita, de tratar a las minorías religiosas de forma «inapropiada».
El sistema libanés está basado en cuotas comunitarias para garantizar un delicado equilibrio entre las 18 confesiones cristianas y musulmanas del país.
El 12 de enero, Hizbulá y sus aliados habían retirado sus ministros del Gobierno de unión de Saad Hariri, en medio de tensiones relacionadas con el tribunal de la ONU encargado de investigar el asesinato del exprimer ministro Rafic Hariri, padre de Saad.
El partido chiita, que espera ser acusado de ese asesinato por el Tribunal Especial para Líbano (TSL), pidió a Hariri en vano que desautorizara esta instancia.
Aunque fue nombrado gracias a los diputados aliados de Hizbulá, Mikati rechazó desde el comienzo presentarse como «el hombre de Hizbulá».
Mikati se negó, por caso, a comprometerse con Hizbulá a propósito del TSL.
El tribunal será uno de los principales desafíos del nuevo Gobierno, ya que el acta de acusación se espera este año.
No obstante, los partidarios de Hizbulá disponen de la cartera clave de Justicia.
El nuevo Ejecutivo no incluye a ninguna mujer. En el gabinete anterior, una ministra era titular de la cartera de Finanzas.
El nuevo ministro de Relaciones Exteriores, el chiita Adnan Mansur, fue en el pasado embajador en Irán.
Agencias AFP, Reuters y ANSA, y Ámbito Financiero


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