21 de julio 2010 - 00:00

Teléfono compuesto

Diego Maradona hace el gesto característico del teléfono con la mano; por esa vía ayer se contactó con Julio Grondona y acordaron reunirse en los primeros días de la semana próxima, cuando el DT regrese de Venezuela.
Diego Maradona hace el gesto característico del teléfono con la mano; por esa vía ayer se contactó con Julio Grondona y acordaron reunirse en los primeros días de la semana próxima, cuando el DT regrese de Venezuela.
Con ritmo y estrategia de ajedrez, pero sabiendo que lo que estaba en juego era la continuidad (o no) en el puesto de seleccionador. Así fueron transcurriendo los últimos días, con Diego Maradona de un lado y Julio Grondona del otro, midiendo cada uno de sus movimientos, no tanto de sus palabras, ya que ambos, se llamaron a un hermético silenzio stampa, donde los laderos, de ambas partes, fueron los «encargados» de poner palabras donde los dos protagonistas eligieron cerrar la boca.

Ayer, después de un compás de espera de varios días, hubo contacto telefónico entre don Julio y Diego, sin intermediarios ni correveidiles, el DT le devolvió uno de los tantos llamados que recibió del presidente de AFA. La gota que puso al tope el vaso fue el viaje anunciado de Maradona a Venezuela y también la idea que había empezado a dar vueltas en la cabeza de Grondona (por asesoramiento de Carlos Bilardo y de su hijo Humbertito) de pensar en un plan B. Con este escenario, Maradona dio, por primera vez desde la eliminación mundialista, muestras de intenciones de querer continuar al frente de la Selección argentina. Apenas unos minutos y la promesa de ambas partes de que se verán las caras recién al regreso de Diego de Venezuela, pero de proyecto, de balances y mucho menos de colaboradores no se habló una sola palabra.

Según se pudo averiguar, de los rumores de cambios dentro del cuerpo técnico, sólo quedará en eso. Los mismos ayudantes de campo (Mancuso y Enrique) y el mismo preparador físico (Signorini) y por encima de todo, Diego dejó en claro, que herido y todo, por la cachetada de Alemania en Sudáfrica, la sartén por el mango la tiene él. Los resultados están a la vista: continuidad, la misma composición de cuerpo técnico y la reunión se realizará cuando él lo disponga. Esa fortaleza, no la consiguió por el balance positivo de la Copa del Mundo, sino que lo obtuvo en el contexto en que se lleva a cabo este tira y afloja. A un año exacto del comienzo de la Copa América en nuestro país, la figura de Maradona es un imán para la organización y también para el contexto electoral que el año próximo tendrá zambullido al ambiente político de nuestro país. Conocedor como nadie de lo que él mismo genera, los tiempos los manejó a su total voluntad y así es como se mantendrá en el puesto.

La agenda de los próximos meses viene abultada. El lunes deberá entregarse una lista de convocados para el amistoso que en Dublín deberá jugarse ante Irlanda el 11 de agosto, una misión para nada fácil teniendo en cuenta que el grueso del plantel que concurrió a Sudáfrica sigue de vacaciones, muchos de ellos en nuestro país. Más adelante, en la primera semana de setiembre, aún sin confirmación, se llevarían a cabo dos amistosos en Estados Unidos con la posibilidad concreta de que uno de los rivales sea España e incluso también se maneja la de un partido para octubre (puede ser Ucrania el rival) y otro en noviembre (¿Brasil en Qatar?) para cerrar el año.

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