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Temor en Brasil por el Estado petrolero voraz que armó Lula
José Sergio Gabrielli es el presidente de Petrobras y emprendió una dura batalla para que la empresa mixta, bajo control estatal, se lleve gran parte del negocio de la cuenca Pré-sal.
El senador opositor conservador José Agripio Maia consideró necesario quitar connotaciones ideológicas al debate y tratarlo con racionalidad, luego de que el oficialismo celebrara el anuncio de la creación de una nueva petrolera estatal para administrar el negocio y la repotenciación de la firma mixa Petrobras como principal actora de la explotación. Maia argumentó que «extraer petróleo a más de 5.000 metros de profundidad y a 300 kilómetros de la costa no es algo sencillo, ni económico», y recordó que la estatal Petrobras no cuenta con el dinero necesario para hacerlo. Por esa razón, continuó Maia, hay que tomar en cuenta la opinión de los «inversores» que pueden desistir de apostar a Brasil e «ir para Angola, donde también hay petróleo en la zona de Pré-sal».
Pasaporte al futuro
Al lanzar la futura legislación -que se traduce en mayor supervisión estatal sobre los yacimientos petrolíferos en los campos del área de Pré-sal- Lula afirmó ayer que: «el petróleo pertenece a todo el pueblo brasileño» y la exploración de las reservas es «un pasaporte al futuro» para Brasil. Los cuatro proyectos de ley entregados anteayer al Congreso serán tratados con carácter de «urgencia constitucional».
Maia, titular del bloque del opositor partido Demócratas (Dem), consideró que «no hay motivos para el apresuramiento» planteado por el Gobierno y recomendó que el debate sea ajeno al calendario electoral de 2010. El partido Dem y el Socialdemócrata (PSDB) coincidieron en que el Gobierno pretende obtener rédito político de la nueva legislación petrolera con el fin de beneficiar a Rousseff, precandidata presidencial por el Partido de los Trabajadores (PT).
«Este oba-oba (triunfalismo) palaciego tiene como objetivo explícito el de transformar el tema en una plataforma electoral para 2010», afirmó un comunicado firmado por el PSDB y el Dem.
En la misma línea, el senador socialdemócrata Álvaro Dias afirmó ayer que el Gobierno quiere «apropiarse» con fines «políticos» de las reservas del área de Pré-sal descubiertas en 2007.
«Será en una pelea de pesos pesado, donde está en disputa el interés de Brasil frente a las grandes multinacionales», consideró la lulista Salvatti. La legisladora fue más lejos al opinar que las empresas petroleras extranjeras «están locas por quedarse» con las reservas encontradas en el área geológica Pré-sal, situadas a una profundidad superior a los 5.000 metros bajo el nivel del mar, y llamada así por estar ubicada debajo de la capa de sal.
«Hoy el 75% de las reservas mundiales están en manos de empresas nacionales, estatales, y las multinacionales no tienen acceso a las decisiones sobre esas reservas, por eso están desesperadas por comerse este filete que es el Pré-sal», aseguró la congresista. En su opinión, hay legisladores que presuntamente «defienden a la Shell, a la Texaco», pero no tienen «el coraje de decirlo en público. Sería bueno que se presenten y lo digan», propuso la senadora oficialista.
En tanto, el presidente de Petrobras, José Sergio Gabrielli, defendió el derecho de la empresa estatal para la explotación del crudo. «¿Quién conoce más el Pré-sal en el mundo? Petrobras es de hecho la mejor opción. Nosotros somos la mayor flota de operación en aguas profundas del mundo», explicó Gabrielli en una conferencia de prensa. Durante la misma, Gabrielli rechazó las críticas según las cuales, al otorgar a Petrobras el derecho a ser el único operador de las reservas petroleras de la capa Pré-sal, el Gobierno de Lula restableció en la práctica el monopolio derogado por el anterior presidente, Fernando Henrique Cardoso.
Agencias EFE, Reuters, AFP, DPA y ANSA


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