22 de mayo 2017 - 23:02

Temor en la Argentina por un próximo paso del “Lava Jato”

• INVOLUCRA A COMPAÑÍAS DE LOS RUBROS MÁS VARIADOS
Se especula con que la Justicia brasileña comenzará a investigar los créditos otorgados por el Bndes a las más grandes empresas del país vecino, en proyectos con sociedades locales.

CRÉDITOS. El BNDES fue una fuente de financiamiento barato en los tiempos de Lula para la expansión de empresas brasileñas en el exterior.
CRÉDITOS. El BNDES fue una fuente de financiamiento barato en los tiempos de Lula para la expansión de empresas brasileñas en el exterior.
Corre un escalofrío en muchas empresas privadas argentinas, la mayoría de ellas grandes (y de las más importantes del país) y de los rubros más variados. El miedo viene desde Brasil y está relacionado con la crisis política y económica que se aceleró con la caída en desgracia de Michelle Temer (ver páginas 16 a 18). Pero la angustia no es únicamente por el congelamiento que seguramente generará la crisis en la actividad económica del país vecino, y que seguramente pulverizará la incipiente reactivación que venía mostrando el mercado brasileño; sino por el tsunami que podría ocurrir si un próximo capítulo del "Lava Jato" se desata con toda su furia: el que involucra a los préstamos que durante los últimos 15 años fue entregando el Banco Nacional de Desenvolvimiento Económico e Social (el famoso BNDES), a las principales compañías del país vecino para financiar su expansión por el mundo, incluyendo la Argentina. La sospecha de la Justicia brasileña es que muchos de estos préstamos megamillonarios fueron otorgados por la entidad como derivación de las "colaboraciones" con los partidos políticos y que formaban parte de los grandes acuerdos espurios que ahora están saliendo a la luz. Si esto fuera así, muchos de los socios argentinos de las empresas brasileñas que fueron beneficiadas por los créditos del BNDES para invertir en el país, deberán prepararse para dar explicaciones.

Hay dos casos testigo que justifican el temor. Tanto la constructora Odebrecht como el frigorífico JBS están involucrados en los hechos de corrupción brasileños, y fueron de los más beneficiados por el BNDES para sus expansiones en el mundo. La constructora tuvo prácticamente participación de la entidad pública del país vecino en todos sus proyectos de obra licitadas en el país, lo que le valía un costo inmejorable para ganarles a sus eventuales competidores. El frigorífico, cuyos dueños Joesley y Wesley Batista son los artífices de la desgracia de Temer, avanzaron en la Argentina con la compra del frigorífico Swift y de varios otros menores con el apalancamiento barato de la entidad.

El Bndes es un banco público federal brasileño, dependiente del Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior, y que se maneja con patrimonio propio, pero siempre vinculado a la disposiciones del poder político central. Su objetivo institucional es "apoyar emprendimientos que contribuyan al desarrollo de Brasil", tanto dentro del país como en el exterior; a partir de préstamos de largo plazo y con costos financieros mucho menores que el mercado financiero del país vecino. De hecho, las tasas de interés que maneja el Bndes están casi equilibradas con la de los principales bancos privados internacionales y se asemejan a las del Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). La mayoría de las líneas se concentra en la inversión de capital, el fomento de exportaciones y el avance de empresas brasileñas fuera del Brasil. Esto incluye la adquisición de activos en el exterior por parte de las compañías originarias del país vecino así como el financiamiento barato para que estas empresas puedan participar con ventaja competitiva de licitaciones en otros mercados mundiales.

Estas últimas dos operaciones se hicieron fuertes y visibles en la Argentina posdevaluación del 2001. Eran tiempos en donde el país carecía de financiamiento externo, problema que se repetía tanto en el sector público como en el privado. En los primeros años del kirchnerismo hubo así, y más allá de los organismos financieros internacionales que mantuvieron las líneas con Argentina, sólo dos fuentes de capitalización: la Venezuela chavista y el BNDES brasileño en los tiempos de Luiz Inacio Lula da Silva. En el primer caso, Hugo Chávez prestó dinero vía compra de títulos públicos a una tasa de casi 12% anual en dólares en una operación que no se sabe si fue un apoyo o un aprovechamiento bolivariano. En el segundo caso, lo que hubo fue un desembarco de empresas brasileñas grandes y poderosas que adquirieron compañías locales como inversiones en obra pública a menor costo que cualquier compañía local o extra Mercosur. El temor ahora es que en este último caso avance la Justicia (de Brasil, obviamente) en su investigación y comience a detectar conexiones entre los privados investigados y los préstamos otorgados; lo que colocaría a muchos socios locales en situación de ensayar explicaciones. Para varios de los privados ya hay una argumentación, al menos para el caso Odebrecht: se trataba de una necesidad imposible de evitar si se quería participar de manera más o menos competitiva en muchas de las obras públicas licitadas en los últimos años, dada la imposibilidad de obtener créditos del exterior.

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