30 de diciembre 2013 - 00:00

Termina la era Bloomberg, que cambió Nueva York para siempre

Michael Bloomberg, magnate de los medios de comunicación y político independiente, gobernó doce años Nueva York, forzando incluso los límites constitucionales. Más allá de eso, su gestión, que concluirá mañana, es reconocida como ampliamente modernizadora.
Michael Bloomberg, magnate de los medios de comunicación y político independiente, gobernó doce años Nueva York, forzando incluso los límites constitucionales. Más allá de eso, su gestión, que concluirá mañana, es reconocida como ampliamente modernizadora.
Nueva York - Michael Bloomberg dejará mañana la alcaldía de Nueva York tras doce años que han transformado profundamente la ciudad, que ahora es más rica, segura y global, aunque también sufre fuertes desigualdades económicas.

Bloomberg, un multimillonario independiente, llevó adelante una gestión tecnocrática alejada del partidismo político y en la que lanzó transformaciones capitales pero generó también críticas y acusaciones de autócrata y elitista.

Forzó el marco legal para poder presentarse a un tercer mandato, algo que junto con su práctica de tratar de imponer algunas políticas "desde arriba" le granjeó fama de autócrata sin disposición para el diálogo.

Michael Bloomberg llegó a la alcaldía a comienzos de 2002 y su primera tarea fue recuperar el ánimo y la confianza de los neoyorquinos tras el mazazo de los atentados del 11S, así como lanzar la reconstrucción del sur de Manhattan.

Recuperó y diversificó la economía de la ciudad con la potenciación del turismo, el sector audiovisual y la llegada de empresas de alta tecnología, de forma que ahora Nueva York es una de las ciudades tecnológicas de punta en el país.

Un punto clave fue la recalificación de casi un 40% del suelo de la ciudad: mientras se protegieron barrios enteros de carácter residencial, zonas industriales decrépitas o en desuso se recuperaron con enormes proyectos de viviendas y oficinas.

Chelsea, una zona plenamente recuperada y ya muy cara, y Hudson Yards, en incipiente proceso de desarrollo, son dos ejemplos de este proceso de reurbanización en Manhattan, que también se extendió a los demás barrios.

Bloomberg "transformó la economía" de la ciudad, resume Jeanne Zaino, politóloga de New York University (NYU), quien afirma que el alcalde "deja la ciudad mucho mejor de como la encontró.

La criminalidad cayó, sobre todo los tiroteos y homicidios, de forma que 2013 fue el segundo año consecutivo con menor número de esos delitos. En la era Bloomberg se cometieron 9.285 asesinatos menos que en los doce años anteriores.

Gracias a la mejora de la seguridad y a la eficaz promoción de la "marca Nueva York", la ciudad batirá en 2013 el récord del año pasado en la llegada de turistas (54,3 millones) y del dinero que dejan (58.700 millones de dólares).

Tras los sucesivos capítulos sombríos de las décadas anteriores (crisis fiscal, decadencia urbana, drogas, delincuencia, terrorismo), la ciudad reforzó su posición como capital mundial de las finanzas, el arte, la moda y la cultura.

En salud, Bloomberg lanzó medidas inicialmente denostadas (prohibición de fumar en bares, restoranes y parques públicos, altísimos impuestos al tabaco o inclusión del número de calorías en los productos que venden restoranes y bares), pero que demostraron ser efectivas y marcaron tendencia en todo el mundo. La cifra de fumadores cayó y la esperanza de vida de los neoyorquinos está a la cabeza de la de las ciudades de EE.UU. Pero la discutida prohibición de vender refrescos azucarados en grandes envases, que buscaba luchar contra los altos índices de obesidad y diabetes, terminó anulada en los tribunales. Toda esta preocupación por sus conciudadanos le valió el apodo de "granny" (abuelita).

Otro campo de resultados desiguales es la educación, ya que aunque hubo mejoras, especialmente entre las minorías, el progreso es insuficiente ante el rápido avance de la economía globalizada y tecnificada.

Muchos graduados de enseñanza media que llegan a la universidad pública de la ciudad (CUNY) necesitan cursos especiales ya que no están capacitados.

"Nuestros niños no tienen la educación que necesitan. No se asignaron los recursos" necesarios, se lamenta el presidente del condado del Bronx, Rubén Díaz Jr., quien considera que Bloomberg "se enfocó demasiado en Manhattan y en los ricos".

Y también está la cuestión de la pobreza: pese a toda la mejora económica, un 46% de los 8,3 millones de neoyorquinos es oficialmente pobre o está muy cerca de serlo.

El número de personas sin techo está en cifras récord y los albergues municipales reciben cada día a más de 50.000 personas (Nueva York es la única ciudad del país donde aumenta su número), además de otros miles que duermen en la calle.

Buena parte de la riqueza generada por la recalificación del suelo fue a promotores y constructores, y además el precio de la vivienda subió mucho, por lo que cada vez más barrios populares se transforman con la llegada de residentes de mayor poder adquisitivo que desplazan a las familias más modestas.

"Lamentablemente, no hubo un aumento de la construcción de vivienda accesible para los pobres", señala Carlos Vargas, un politólogo de CUNY, quien añade que la clase media también tiene problemas "para mantenerse" en la ciudad. Por ejemplo, casi un tercio de quienes pagan alquiler gastan más de la mitad de sus ingresos en vivienda, según un estudio de NYU.

A pesar de todo, la ciudad ganó 250.000 habitantes en la era Bloomberg. El alcalde también promovió activamente la defensa del medio ambiente.

Agencia EFE

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