- ámbito
- Edición Impresa
Terminó Sanz de bajarse de la candidatura por el radicalismo
La renuncia de Ernesto Sanz a pelearle a Ricardo Alfonsín la precandidatura presidencial por el radicalismo era un hecho desde hace una semana. Este diario lo reflejó como inminente recordando, además, que el mendocino la demoró para presionar un acuerdo con el Peronismo Federal o con Mauricio Macri, como finalmente hizo.
Sanz insistió hasta último momento en que el radicalismo debía abrirse a un marco de alianzas más amplio que el cerrado con los progresistas del socialista Hermes Binner y con el GEN de Margarita Stolbizer.
Sus candidatos siempre fueron Francisco de Narváez y Mauricio Macri. Los diálogos con De Narváez, se sabe, comenzaron al mismo tiempo con operadores del alfonsinismo, lo que provocó el alejamiento inmediato de Stolbizer, que puso su sociedad con Alfonsín en el freezer. Curioso: fue Sanz, cuando aún estaba en la jefatura del Comité Nacional y no se había animado a la presidencial, quien más impulsó el acercamiento con la exradical bonaerense, con quien se sacó innumerables fotos en la sede partidaria.
Reunión secreta
Siguiendo la lógica de presionar para lograr un acuerdo, Sanz se reunió en secreto el martes pasado con Mauricio Macri. De acuerdo con el relato de quienes acompañan a Sanz, el jefe porteño le ofreció «el oro y el moro» para que no se bajara de la postulación presidencial.
Una de esas ofertas fue el armado de una fórmula con Gabriela Michetti como candidata a vicepresidenta. Pero el mendocino no estaba dispuesto a romper de esa manera con el radicalismo y prefirió seguir presionando con un acuerdo en el que Alfonsín le habilitara colectoras a Macri.
No pudo hacer mucho: el propio jefe porteño desechó ayer un acuerdo, limitando esa posibilidad sólo a las provincias.
Quizás el dato más interesante de ese encuentro lo aportó la sensación que le dejó Macri a Sanz esa noche de no estar dispuesto a pelear la nacional.
En este juego de renuncia tras renuncia, tanto dentro como fuera del radicalismo, Alfonsín quedó ahora dentro de su partido como Cristina de Kirchner en el oficialismo: la primaria abierta, obligatoria y simultánea del 14 de agosto, será sólo un trámite con lista única, salvo que a algún maligno se le ocurra estropearle esa fiesta, algo que no parece posible.
Comunicado
Ayer Sanz eligió dar el portazo sin hablar en conferencia de prensa. Emitió un comunicado con el título: «Es hora de fortalecer al radicalismo camino a un amplio acuerdo alternativo al oficialismo».
Allí explica que «la mayoría de los argentinos quiere un cambio pero, con la oposición fragmentada, podría regalarse un triunfo al oficialismo».
Y reclamó también que el radicalismo se abra a otras fuerzas: «Por eso, durante meses he luchado para que la UCR no se encerrara en una alianza chiquita, sino que liderara una coalición amplia y fuerte. Más allá de algunos matices, advierto en los últimos días que el camino del acuerdo amplio es el que se quiere transitar».
«Es hora entonces de fortalecer esa decisión aportando algo más que mi visión. Para construir una alternativa amplia y confiable, es necesario que el radicalismo se muestre sin divisiones ni fragmentaciones», argumentó Sanz. «Ir con dos candidatos radicales a las elecciones primarias podría dar una oportunidad a quienes están buscando la reelección». Y terminó: «Por eso, y teniendo en cuenta que Ricardo Alfonsín es el referente partidario con más posibilidades, he decidido dejar de ser un competidor y permitir que él represente al conjunto del radicalismo».


Dejá tu comentario