13 de octubre 2016 - 21:35

Theocharidis: de un cielo al otro

LA COREÓGRAFA ESTRENA HOY EN EL CETC UNA OBRA CON MÚSICA DE DUSAPIN - Reconocida directora de escena y coréografa, presentará hoy en el Centro de Experimentación del Teatro Colón un espectáculo basado en el cuento “El otro cielo”, de Cortázar, que enlaza fantásticamente Buenos Aires y París.

Theocharidis. Entre Buenos Aires y París, a través de Julio Cortázar.
Theocharidis. Entre Buenos Aires y París, a través de Julio Cortázar.
Desde hoy y hasta el domingo, la coreógrafa y directora de escena Diana Theocharidis presenta en el Centro de Experimentación del Teatro Colón su espectáculo "Un cielo y el otro", con música de Pascal Dusapin. La obra cuenta con la participación del cellista Anssi Karttunen, el pianista Nicolas Hodges y los bailarines Alina Marinelli y Andrés Rosso; también participa la argentina "étoile" de la Ópera de París Ludmila Pagliero en imágenes filmadas. La escenografía es de Emilio Basaldúa, la iluminación de Gonzalo Córdova y el vestuario de Luciana Gutman. Dialogamos con Theocharidis.

Periodista: ¿Cómo surge la obra y la posibilidad de realizarla aquí?

Diana Theocharidis: Es el fruto de la colaboración con varias personas: Pascal Dusapin, que escribió una obra para piano y cello para este espectáculo, y dedicada a estos dos intérpretes maravillosos, Anssi Karttunen y Nick Hodges, y también la colaboración con los bailarines argentinos, Alina Marinelli y Andrés Rosso. Esta obra la ensayé en la Ópera de París con Ludmila Pagliero y Takeru Coste, con los que hice la coreografía, y esta pareja argentina la aprendió y es la que va a hacer el estreno en Buenos Aires. La obra está inspirada en el cuento de Cortázar "El otro cielo", que es la historia de este personaje que entra en la Galerie Vivienne en París y sale en la Galería Güemes en Buenos Aires, y pasa de un universo a otro, y habla de una metáfora del espacio físico y existencial, y de cómo uno puede caminar por la calle y cruzarse con muchas personas sin que ocurra absolutamente nada, y la posibilidad de estar muy cerca de lo que está lejos. En la obra hay una filmación de Ludmila Pagliero en París. Se trabaja el tema del doble pero no en un sentido especular sino paralelo. Hay intérpretes filmados que nunca aparecen en escena, como el caso de Ludmila, hay otros que están sólo en escena y no filmados, y otros que están filmados y en escena.

P.: ¿Cómo está estructurada?

D.T.: Es una obra que trabaja con los espacios visuales y sonoros. Comienza con una música de Mendelssohn que viene de otra parte sin que se sepa bien de dónde, y después empiezan a sonar dos estudios para piano de Dusapin. Mucho después entra el cellista, y recién al final se produce el cruce entre los cuatro intérpretes. Hay un atravesamiento de dos mundos sonoros, instrumentos que crean ámbitos sonoros muy diferentes, el cello y el piano, los bailarines filmados y luego algunos de ellos aparecen en la realidad y otros nunca, como metáfora de que hay algunos que aparecen sólo en la pantalla.

P.: ¿A partir de qué estímulos se construyó la dramaturgia?

D.T.:
Me ayudó mucho en eso Diego Fischerman. Se fue armando con las filmaciones en la Galerie Vivienne en París y en la Galería Güemes en París. Al principio yo no quería ser para nada figurativa, pero pensé que esas imágenes ayudaban a entender la idea del pasaje, no como un agujero de gusano físico, sino de una persona que camina por un corredor. A Cortázar le gustaban los pasajes con techos vidriados, como los de París y como la Güemes, como una metáfora del cielo más próximo. Son espacios que son también un no espacio, que uno atraviesa para llegar a otro lado. Por más que la obra no tenga un argumento, se trata un poco de eso.

P.: Usted ya había colaborado varias veces con Anssi Karttunen. ¿Qué la entusiasma en ese vínculo?

D.T.:
Es extraño, porque uno pensaría que un coreógrafo colabora con un compositor, pero con él se ha establecido la relación más duradera de trabajo que he tenido. Siempre pensamos juntos algunas partes de la obra: con qué compositor podemos trabajar, a quién podríamos pedirle una música, en este caso Pascal, a quien me presentó Anssi. Siempre el primer momento de pensar la música es con él. Además de un intérprete tiene una gran cultura musical y general. La colaboración con él es muy fructífera, y nos tomamos mucho tiempo antes de lanzar un nuevo proyecto.

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