23 de agosto 2017 - 00:00

Tiembla el partido de Temer: otro “hombre bomba del Lava Jato” acordó su confesión

El operador financiero incluso habría transportado valijas llenas de dinero pagado por el frigorífico JBS a figuras del oficialismo brasileño.

Brasilia - El operador financiero Lúcio Funaro, apodado como el "hombre bomba del Lava Jato", acordó realizar una delación premiada que amenaza con causar un terremoto en la fuerza del presidente Michel Temer, el Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB).

Funaro está preso desde julio de 2016 acusado de ser el responsable de la administración de millones de dólares procedentes de contratos amañados con Petrobras destinados a miembros del PMDB.

La prensa brasileña informó ayer que luego de meses de negociaciones con la Procuración General de la República (Fiscalía), el operador financiero accedió acogerse al sistema de delación premiada, el cual le permitiría dejar la cárcel de Papuda, en la periferia de Brasilia.

"Funaro, el operador de Eduardo Cunha, va a hablar de la A a la Z del PMDB", publicó en su web Estado de San Pablo.

Conocido por su temperamento explosivo, el cambista es una suerte de "hombre bomba" cuyos secretos tienen un potencial destructivo que preocupa al oficialismo y, en particular, al Gobierno de Temer.

De acuerdo a especulaciones de los medios brasileños, Funaro conoce al detalle los sobornos que dirigentes del PMDB recibieron de grandes empresas para facilitar contratos con Petrobras.

Junto a sus actividades ligadas a los negocios ilegales en la petrolera, el "hombre bomba" habría transportado dinero en valijas obtenido del frigorífico JBS para políticos del PMDB.

El propietario de JBS, Joesley Batista, reconoció haber sobornado a más de 1.800 políticos de varios partidos y, en mayo, entregó a la Justicia una grabación del presidente Temer por la cual la fiscalía pidió enjuiciar al mandatario por corrupción pasiva; un proceso que fue frenado por la Cámara baja.

Durante años Funaro fue la mano derecha de Cunha, el expresidente de la Cámara de Diputados, en temas financieros. Cunha, cabeza del movimiento pro "impeachment" contra Dilma Rousseff, fue condenado a 15 años de reclusión por el juez Sérgio Moro.

En paralelo al caso de Funaro, la Procuraduría General de la República acusó formalmente de corrupción al extitular de Petrobras y del Banco de Brasil, Aldemir Bendine.

Bendine, que está preso en la ciudad de Curitiba, ocupó esos cargos en las dos principales empresas estatales durante los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva y Dilma Rousseff.

En tanto, el expresidente Fernando Collor de Mello (1990-1992) será juzgado por corrupción en la causa, según decidió ayer por unanimidad el Supremo Tribunal Federal (STF). Así pierde la inmunidad que tenía como senador.

Está acusado de haber aceptado casi 30 millones de reales (9,5 millones de dólares) en sobornos a cambio de favorecer a empresas en contratos con una subsidiaria de la Petrobras, BR Distribuidora.

Agencias ANSA y DPA

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