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Tira y afloja
Uno de los pocos momentos de calma en la relación entre Maradona y Bilardo; después pasa de los abrazos efusivos a la crítica más virulenta.
En la reunión que se realizó en la zona de Ezeiza entre Julio Grondona y Maradona, el jefe escuchó atentamente los pedidos del diez y los fue concediendo uno por uno, salvo el del ingreso de Oscar Ruggeri. Según allegados, le dijo: «Vos sabés que ése es un tema cerrado».
Ahora el problema lo tendrá con Chacarita porque al término del Apertura lo dejará sin técnico y ya salió a la palestra su vicepresidente, Darío Villarroel, que dijo, no muy académicamente: «Si nos sacan el técnico, se cagan en Chacarita»; pero la decisión parece tomada y sin vuelta.
La ida de Lemme, al que no se le renovará el contrato que vence el 4 de noviembre, aunque es posible que se lo nombre en la estructura administrativa de Bilardo, es una clara muestra de que Diego no quiere a nadie del riñón de Bilardo. En su reportaje en Canal 7 ya había deslizado esa posibilidad cuando cargó contra el doctor y su intromisión en las tareas que no le competen.
Al respecto, el propio Bilardo, antes de viajar a Sudáfrica, donde ayer se le sumaron los profesores Fernando Signorini y Javier Vilamitjana, y el médico Donato Villani, aclaró: «La relación con Diego es la de siempre. Estamos igual que en el 83. Yo hago mi trabajo y listo».
Eso fue lo que le pidió Diego a Grondona: «Que haga su trabajo y no se meta en el mío y que no haga que se mete, como en el simulacro de indicaciones que hizo ante Perú».
De acá al Mundial, parece que se van a abrazar y se van a pelear casi permanentemente, pero por ahora el matrimonio no se disuelve.


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