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Tironeo: el PRO vs. el PJ en un ring industrial
El recambio debió producirse 40 días atrás. La asamblea de socios estaba convocada para el 31 de mayo pasado, pero Personas Jurídicas, que depende del Gobierno provincial, suspendió el proceso y lo pospuso. Fue, dicen en el ambiente empresarial, el primer gesto del PRO para demostrar que le interesa el sello industrial.
La discusión es simple. La UIPBA está, hace años, en manos de rialismo que comanda Osvaldo Rial, histórico presidente de la entidad que en 2015 cedió la butaca institucional a uno de los suyos, pero siguió manejando desde una vice y, sobre todo, retuvo el control administrativo.
Rial fue, a lo largo de las décadas, hombre de distintos peronistas: primero reportó al esquema de Eduardo Duhalde y luego se alineó con Daniel Scioli. Apareció, de hecho, como el "hombre" del exgobernador y excandidato presidencial en el mapa grande de la UIA.
Rial presentó lista para la asamblea del 31 de mayo con Carlos Troilo, representante del interior de la provincia y con ascenso en el sector pyme, pero sus opositores del Movimiento Industrial Bonaerense (MIB), sector comandado por la multinacional Techint, pidió parar la elección. Operó, se afirma, a través del ministro de Gobierno bonaerense Federico Salvai y el ministro de Producción, el radical Jorge Elustondo.
Ante eso intervino Personas Jurídicas, que arguyó problemas de dirección de la sede y de que no se habían dado las garantías a una lista opositora para congelar el trámite.
Plazo
El MIB ganó tiempo y tiene hasta la semana que viene para presentar su lista. Eso tampoco es sencillo. Hay ciertas objeciones a la cantidad de avales para competir en la medida en que no avance con algún acuerdo interno. Pero, a la vez, tropieza con otro asunto: el candidato que impulsa para presidir la UIPBA es Mario Gualtieri, que acumula varios elementos que parecen tóxicos.
Primero porque no es lo que en la jerga se llama "industrial dueño", sino que es un gerente de una empresa de la cadena de valor de Techint y es, de hecho, director de Siderar. Ese no es, a simple vista, el elemento más atractivo para los industriales.
Segundo porque es un ferviente simpatizante del PRO (en su perfil de Twitter aparece en una foto con María Eugenia Vidal y el vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli, y desde ese lugar defiende los tarifazos y la apertura de las importaciones, dos medidas que impactan duro sobre el sector industrial bonaerense.
Los antecedentes y la postura de Gualtieri son un riesgo para el PRO bonaerense que, tal como está el mapa de la UIPBA, podría sufrir una derrota.
En el sector se daba por hecho que el candidato del MIB sería Daniel Rosato, que es dirigente de la Unión Industrial de Berazategui y tiene un perfil más amistoso con las pymes.
Rial, que viene en retroceso, quiere tensar la discusión para abrir una vía de negociación aunque suma sus propios errores como el de pretender imponer como sucesor a su hijo, Leo Rial, dirigente que milita en Vicente López y transitó entre lo ultra-K y el sciolismo explícito. Parece querer replicar en el mundo industrial lo que ha sido exitoso en algunos gremios: hacer valer la herencia familiar, casi de clan.
Así y todo, por el método de votación que renueva mitades, la elección no termina de definir el esquema. Si ganara Rial, reconfirmaría el poderío, si se produjese la victoria del MIB, con o sin Gualtieri como candidato, vendrían tiempos de cohabitación porque Rial es vice primero de la entidad y tiene mandato hasta junio de 2017 y hasta esa fecha maneja, también, al tesorero.
El sistema de renovación no ha sido problemático porque siempre se arribó a una lista de unidad. Ahora, ante la eventualidad de una competencia, adquiere más relevancia.


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