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Todas las disciplinas convergen en San Pablo
La Bienal de San Pablo 2012 es una muestra minimalista que no responde al arte-espectáculo, producto de un trabajo curatorial con el énfasis puesto en las poéticas de cada uno de los 110 artistas y las más de 3000 obras.
Una curaduría minimalista, silenciosa, total ausencia del arte espectáculo, casi ninguna figura «estelar» del mundo del arte, pocas obras de grandes dimensiones. Responde al pensamiento de Luis Pérez Oramas, (Venezuela, 1960, vive en Nueva York) destacado escritor, poeta, historiador y crítico de arte: «esta bienal es el producto de nuestro lugar, de nuestra experiencia y de nuestro limitado conocimiento del arte y del mundo. No intenta describir el mundo ni lo que debiera ser ni lo que el arte debiera ser. Su propósito es reunir obras significativas, algunas olvidadas, desconocidas y también famosas». Sobrevuela ese imponderable de que algo diferente va a ocurrir, de allí lo acertado del título: «La inminencia de las poéticas»
Estos son algunos de los conceptos a tener en cuenta para enfrentarse a las casi 3.000 obras de 110 artistas seleccionados por el equipo curatorial.
El énfasis está puesto en la autonomía autoral, los artistas muestran sus ideas a través de todas las disciplinas. La pintura existe y se ha dado gran importancia al dibujo. La fotografía tiene, en general, carácter intimista, nostálgica, exceso de series con cientos de fotografías que cubren metros y metros de paredes a manera de friso, ya sea con polaroid, digitales o analógicas, secuenciales, de artistas que han dedicado años a tomarlas cotidianamente. No faltan series eróticas masculinas, quizás anticipatorias de un Mapplethorpe.
Se rescatan artistas de otras generaciones en una suerte de reducidas retrospectivas que muestran su desarrollo artístico. Hay videos
que exigen concentración ya sea cuando la imagen está acompañada de intensos diálogos o potentes imágenes en las que la palabra está ausente. Arte textil, poesía concreta, poesía visual, muy conceptuales, salas con estas lecturas herméticas que requieren mucho tiempo. Instalaciones en las que los objetos no tienen aparentemente relación uno con otro, en las que no hay un todo en el que podamos encontrar su significado pero que se yerguen poderosas. Es el caso de Ian Hamilton Finlay (Nassau, 1925- Edimburgo, 2006).
De entre los 110 artistas seleccionados, están aquellos que no se pensaron como tales ni sus obras en términos de arte, como el que acabamos de mencionar, la refinada Gego (Hamburgo 1912- Venezuela, 1994), Artur Bispo da Rosario (Brasil, 1909- 1989) que estuvo confinado en un hospital psiquiátrico durante casi 50 años y del que se muestran 350 obras en un espacio especial: una obra en la que la palabra está unida al bordado, a materiales de descarte, un artista que construyó su mundo como si Dios le hubiera hablado.
Robert Filliou (Francia, 1926-1987), miembro de Fluxus cuya idea era que el arte no debía expresarse a través de objetos, Fernand Deligny (Francia, 1913-1996) que dedicó su vida a los niños y adultos autistas, sus extraordinarios dibujos inspiraron el concepto de «rizoma» del filósofo Gilles Deleuze aparte de haber sido convocado por Truffaut para «Los 400 Golpes». También hay un histórico como Allan Kaprow ( EE.UU. 1927-2006), célebre por sus happenings de los años 60.
Obras imperdibles: «Ciudad Abierta» (Chile): un proyecto colectivo establecido en Ritoque, Valparaiso, en 1970 y en el que los participantes priorizan la contemplación, la hospitalidad, el trabajo y la vida comunitaria, una utopía acerca de un mundo posible. Fernando Ortega (México, 1971, fotografías, video,música de Brian Eno que sólo pueden escuchar aquellos que viajan en una barca que cruza las dos orillas a través del río Bobo en Veracruz. El video «My Necropolis» de Moyra Davery (Toronto, 1958), en el que se analiza una carta de la famosa correspondencia entre Walter Benjamin y Gershon Scholem, con música de fondo de Scarlatti.
Hay videos notables, profundos, como el de Thomas Sipp «La cofradía de los techos», fondo de cielo y nubes, una entrevista a obreros especializados que hablan con orgullo de sus ancestros, del amor por el trabajo, del secreto de los materiales y de sus herramientas. Los videos de Ivan Argote (Colombia, 1983) y Pauline Bastard (Francia, 1982) contribuyen a identificarse con lo que sucede en nuestras vidas, por lo menos, antes de la existencia de Internet. «Llegamos bien», «Papá y Mamá en el barco», «Esto es el paraíso», nostálgicas tarjetas postales así como aquel inmigrante recién llegado a París que pide en la calle que le canten el Happy Birthday.
Obra secreta, fascinante, poética en la que el sonido, la forma y el significado se condensan en un único movimiento del griego Athanasios Argianas (1976, vive en Londres).
De los argentinos destacamos la obra de Eduardo Stupía, en un montaje en el que se luce ese «impenetrable» de gestos, signos, caligrafías y dominio del grafito , la carbonilla, el pastel.
En una nota anterior nos referimos a esa famosa pregunta ¿Para qué sirven las bienales? A nuestras consideraciones como asiduos visitantes deberíamos agregar lo que Caroline A. Jones señala en «Los orígenes históricos de la bienal»: «necesarias en nuestro mundo actual, las bienales también son necesarias para cuestionar su propia necesidad».


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