10 de octubre 2018 - 00:00

Todo lo que siempre quiso saber de Silvina Ocampo

Todo lo que siempre quiso saber de Silvina Ocampo
¿Se puede considerar como emblema nacional del poliamor al matrimonio Silvina Ocampo-Bioy Casares? ¿Fueron sólo una pareja abierta o llegaron a probar el encuentro swinger de características incestuosas? Mientras Bioy Casares es el gran escritor internacional, el Premio Cervantes, el amigo de Jorge Luis Borges, el estanciero al que no le interesaba el campo, el hombre a quien por su atractivo le fue dado coleccionar mujeres, Silvina Ocampo fue una escritora tenida por singular, por rara, y que de desvalorizada pasó a ser fetiche académico de gran escritora (hoy que han sido olvidadas Silvina Bullrich, Beatriz Guido y Marta Lynch), y que con sus silencios, con la distancia tradicional del patriciado, con esa superioridad que no se menta y el encanto de la dama reticente, dejó que se construyera su leyenda.

Parte del mito Silvina Ocampo es el de la lesbiana que provocaba pasiones desenfrenadas (el caso más reiterado tiene como protagonista a la poeta Alejandra Pizarnik), al punto de que la madre de Bioy, enamorada de Silvina, le impusiera a su hijo que se casara con esa muchacha que era once años mayor que él. Nada parece cierto, nada termina de serlo, las versiones sé suman, todo parece verosímil, por caso: la esposa fiel hasta la muerte, que competía en secretas infidelidades con su marido (con curiosas relaciones, como una con el profesor Enrique Pezzoni). ¿Es que esa mujer fea, que se tapaba la cara para las fotos, vidente, bruja, tacaña, era fascinante y "seducía a hombres y mujeres"? Poeta, cuentista, dramaturga, supo estar rodeada por una corte de intelectuales gay que gozaban de contar con la complicidad de la menor y "la más sagaz de las seis Ocampo", la contracara de la mandona de Victoria, señora de la revista "Sur". Borges, a quien Silvina apreciaba poco, escribió sobre ella "en un país y en una época en que las mujeres eran genéricas, ella tuvo el valor de ser un individuo", y J.R. Wilcock "es un Borges, piensa y escribe como un hombre, es uno de los mejores escritores de la Argentina".

Mariana Enriquez, en "La hermana menor" (Anagrama), va más allá de la mera biografía: investiga el mito, la leyenda, la vida secreta de Silvina Ocampo; para ello entrevista a quienes la conocieron, revisa textos y publicaciones, cruza chismes con documentos, y logra un libro extraordinario, una exploración fascinante.

M.S.