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Todos los aplausos para Macri en reapertura sin kirchnerismo
Mauricio Macri, Mario Das Neves, Julio Cobos y Hermes Binner, en el ingreso a la gala de reapertura del Teatro Colón.
Pero, un esfuerzo adicional fue el intento de que la gala no se opacara por la ausencia de Cristina de Kirchner y los funcionarios nacionales, que dejaron a la oposición en soledad en el acto principal del macrismo. Inevitable eludir esa situación, para el propio jefe de Gobierno que no pudo evitar mencionar el enfrentamiento ni bien llegó para la función, que brilló con la puesta para el público, ofrecida al mismo tiempo que por la entrada principal del teatro ingresaban los invitados de Macri.
«Nos hubiese encantado», dijo el mandatario local para referirse a que hubiera participado Cristina de Kirchner y alardeó con haber abierto la sala un día antes de lo prometido, tras cuatro años de inactividad. «Seis llamados le hice a la Presidenta y no devolvió ninguno», reprochó Macri e insistió con que, de todos modos «el Colón está de fiesta y se reabre pese a todo lo que se dijo».
Celebridades del espectáculo, como Susana Giménez y Mirtha Legrand junto a políticos, como Julio Cobos, el empresario Miguel Antello, los ministros del Gobierno porteño y el presidente de Uruguay, José Pepe Mujica, a quien recibió el titular de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, encargado de ese rito para la ocasión, y, entre otros, el mediático Ricardo Fort. Para reflejar el surtido de invitados, se notó cómo las miradas de los que llegaron más temprano giraban sobre la modelo Valeria Mazza calzada en una transparencia de color marfil más que audaz.
El desaire del kirchnerismo, sin embargo no privó al oficialismo porteño (que es PRO) contar con presencias de su propia oposición en la Ciudad, como Fernando Pino Solanas o Aníbal Ibarra que se plegaron a la gala. En el caso del legislador, tras quejarse, fue tratado como ex jefe de Gobierno porteño y en esa categoría también estuvieron Fernando de la Rúa, Enrique Olivera, Jorge Telerman y Carlos Grosso.
La iluminación contó con un reflector especial para el palco principal, retrato de la oposición al kirchnerismo en distintas versiones con dominio PRO. En la primera fila de ese lugar preferencial estaban el radical Ernesto Sanz, Mario Das Neves, Hermes Binner, Cobos, Mujica, el titular de la Corte Ricardo Lorenzetti, la gobernadora Fabiana Ríos, Carlos Reutemann y Gerardo Morales. De ese modo, Macri fue escoltado por el presidente de Uruguay -el único mandatario extranjero que asistió- y el vicepresidente argentino, y así Mujica, quien calificó al teatro como «un poco aristocrático» quedó encerrado en la foto de la oposición al kirchnerismo. También allí estaban, en segunda fila, Gabriela Michetti y Horacio Rodríguez Larreta, Ramón Puerta y entre otros, Juan Carlos Romero, como también Francisco de Narváez, José Scioli, Julio Bocca o el titular del Santander Enrique Cristofani.
Se notaron las butacas vacías que dejó el Gobierno y algunos invitados que seguramente a último momento no asistieron, tanto en plateas como en Cazuela, Tertulia y Paraíso. El Gobierno de Cristina de Kirchner había amagado con la presencia en el teatro de Jorge Taiana, como queriéndole dar la impronta al Gobierno de Macri de nación extranjera, pero el canciller igual faltó a la cita, acoplándose a la decisión oficial.
Entre otros se vio al ex ministro de Economía Roberto Lavagna, y por supuesto a todo el macrismo del Congreso y la Legislatura porteña, con algunas legisladoras más entregadas a la competencia de indumentaria que a los avatares políticos que rodeaban la gala.
Finalmente el jefe de Gobierno porteño tal vez en su intimidad agradeciera hoy que ayer no haya sido acompañado por el kirchnerismo en ninguna de sus versiones. Es que así, quedó en el centro de la escena cuando literalmente lo estuvo, rodeado del arco que se enfrenta al oficialismo con barniz ya de contrincante electoral con miras a las presidenciales del año próximo. Hasta Elisa Carrió, que no fue, mandó embajadores: Adrián Pérez y María Estenssoro. Macri hasta mostró presumir de figura estelar cuando llegó solo a su lugar en el palco principal apenas un minuto antes de que comenzara a entonarse el Himno Nacional Argentino y allí le apuntaba el reflector dirigido al lugar.
Al finalizar la canción patria la concurrencia no pudo evitar los aplausos y girar la mirada hacia el palco principal, gestando una imagen que hizo recordar la gala que se vivió en el Colón el 10 de diciembre de 1983, cuando Raúl Alfonsín bendijo el inicio de su mandato con una velada similar. Al finalizar la función todos los presentes eran invitados anoche a celebrar Bicentenario y brindis junto al mandatario de la Capital Federal.
Por otra parte, hubo alivio al ingreso ya que el temor a escraches o momentos incómodos no tuvo oportunidad.


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