Tomada negó aval a CTA y desató la ira sindical

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Como al pasar, con libreto repetido, Carlos Tomada condicionó el reconocimiento legal de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) a que exista una ley del Congreso que modifique la Ley de Asociaciones Sindicales, norma que fija el unicato sindical.

Aunque esa teoría es la misma que el ministro de Trabajo plantea hace tiempo, desató la ira sindical de los ceteístas que, a través de su titular, Hugo Yasky, acusaron a Tomada de tener un «doble discurso» y de «apañar» a la CGT de Hugo Moyano.

En concreto, Tomada puntualizó que el reclamo de la CTA para obtener la personería gremial «tiene sus dificultades» porque la ley establece un régimen de una sola central obrera, a pesar de lo cual, afirmó, existe un «expediente» sobre el trámite en Trabajo.

«El planteo de la CTA está radicado en un expediente y tiene sus dificultades», señaló el ministro e insistió en que cederle la personería implica «modificar un modelo sindical que tiene 60 años de vigencia».

De inmediato, Yasky lo retrucó con dureza. «Mientras (el ministro) siga durmiendo la siesta arriba del expediente» de la central obrera, «los empresarios lo acunan y aprietan trabajadores».

«Las maniobras dilatorias del ministro de Trabajo para mantener sin resolución el pedido de otorgamiento de personería para la CTA, son apenas la punta del iceberg de un problema de dimensiones mucho mayores», denunció Yasky.

Y dijo que se trata de «la negativa para abrir el paraguas del garantismo sindical sobre los trabajadores de gran cantidad de gremios cuyos afiliados viven permanentemente bajo la extorsión del despido por parte de los empresarios y de las apretadas por parte de sectores sindicales».

«El ministro de Trabajo no puede seguir hablando de libertad sindical en la OIT y hacer todo lo contrario cuando vuelve a la Argentina. Tomada debe resolver el problema de su doble personalidad», se quejó.

Yasky acusó al titular de la cartera laboral de ser «el responsable de la situación de zozobra e inseguridad que padecen los trabajadores de subterráneos, los pilotos de Austral agrupados en UALA, los motoqueros de SIMECA y los trabajadores de Kraft, entre otros».

El jefe de la central obrera le reclamó al funcionario nacional que se decida sobre «si va a ser el ministro de Trabajo que defiende la libertad sindical cuando habla en Ginebra en los plenarios de la OIT, o el abogado de las empresas y los sindicatos que defiende con distintos tipos de artimañas el modelo de unicato».

En ese marco, recordó a través de un comunicado de prensa que la presencia de una sola central sindical es un tema que «ya quedó superado por el fallo de la Corte Suprema de noviembre de 2008».

«Se agotaron los tiempos y de aquí en más es responsable directo de lo que suceda con los trabajadores de los sindicatos que hoy están siendo permanentemente vulnerados en su derecho a desarrollar libremente la actividad sindical», advirtió Yasky.

En declaraciones radiales, Tomada evaluó que el actual modelo que consagra a la CGT como única central sindical «con sus más y con sus menos ha significado una valla» que permitió defender derechos de los trabajadores y que «hubiera protección del empleo y presencia sindical».

«Modificar eso conlleva algunos riesgos», señaló Tomada, quien consideró que por eso avanzar en el pedido de la CTA es una «decisión que no se puede tomar de un momento a otro».

A principios de este mes, la central obrera que encabeza Hugo Yasky volvió a movilizarse a favor de la «libertad sindical» y para reclamar el reconocimiento pleno.

Once meses atrás, la Corte Suprema, en un histórico fallo que intentó poner límites al monopolio sindical, resolvió que cualquier trabajador puede ser delegado gremial, aunque no esté afiliado al sindicato.

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